Se anuncia como un espectáculo para público infantil y juvenil, y lo es, pero lo curioso es que muchos mayores que acuden a ver y escuchar El superbarbero de Sevilla «cambian su concepto de la ópera tras acompañar a sus hijos a esta obra». Lo cuenta Elena Vilaplana, ayudante de dirección de esta pieza que se representará en el marco del Festival Mozart. Así pues, se cumple de sobra el objetivo que se planteó el Gran Teatre del Liceu con este espectáculo, que era que se convirtiera en un primer contacto con la lírica de un público infantil y juvenil (las edades recomendadas son las que van entre 6 y 14 años). Lleva cuatro años consiguiendo esta meta. Esta versión se queda «con lo más jugoso de la ópera bufa de Rossini», explica Vilaplana. Elimina algunos personajes y se queda sólo con los protagonistas del amor que mueve la trama (el Conde Almaviva y la joven Rossina), el celestino (el barbero Fígaro), el viejo tutor del conde y ahora rival (el doctor Bartolo) y el clérigo (Basilio). «Básicamente, lo que se ha hecho es mantener los artistas principales y las arias más importantes, aunque reducidas», detalla la ayudante de producción. Además, «se ha reducido toda la orquesta a tres instrumentos musicales, que son piano, contrabajo y flauta». Por un lado se recortó, y por el otro se añadió: «El Liceu contactó con Tricicle para llevar la dirección de escena, que aportó gags visuales que hacen esta ópera más contemporánea». Toda la acción queda concentrada en una hora y quince minutos de espectáculo, con el objetivo de mantener al público infantil clavado a la butaca, pendiente de un escenario en el que hay «una casita que, cuando se cierra, se convierte en una calle andaluza». Es la primera vez que El superbarbero de Sevilla llega a las tablas gallegas.