a coruña | El mayor atractivo juvenil del programa de las fiestas de A Coruña, el festival playero Noroeste Pop Rock, comenzó ayer en el arenal de Riazor, donde los aficionados rockeros y poperos tomaron el relevo de los bañistas, que habían disfrutado de una de las jornadas más soleadas de todo el verano. En torno a 25.000 personas se llegaron a concentrar en la céntrica playa, según la organización, que corresponde a la concejalía de Fiestas.
Abrió la jornada, y por tanto el festival, el grupo Triángulo de Amor Bizarro, una banda de barbanzanos que residen en A Coruña. Estribillos tan rotundos como «llevar navaja siempre es conveniente» los han elevado, con sólo un disco en el mercado, a la categoría de mimados de la crítica. Su guitarrero directo convenció completamente a los congregados, cuyo número fue creciendo paulatinamente a medida que avanzó el concierto, que contó con un montaje que incluyó 150.000 vatios de luz y 50.000 de sonido.
Xoel y su banda
Tomó el relevo en el escenario el coruñés Deluxe, que sumó así su tercera actuación en el festival de su ciudad, al que en su día había acudido, todavía adolescente, a ver, por ejemplo, las intervenciones de The Cure. Vestidos con unos monos blancos pintados con variados tonos por el pintor Jorge Cabezas, Xoel López y su ilustre banda (incluye músicos con pasado en Sex Museum, Le Punk o el grupo de Josele Santiago) ofrecieron un repertorio centrado en su último trabajo discográfico, Fin de un viaje infinito, aunque no faltó el célebre Que no, que data de la etapa en la que cantaba mayoritariamente en inglés.
El tiempo era limitado, y el propio artista lamentó solamente poder tocar poco más de una hora.
Tras una pausa, los madrileños Dover cerraron la noche. La reconversión de sus temas a un sonido más electrónico cuajó en Riazor, que se convirtió en una pista de baile sobre arena.
Ayer hubo un representante del grunge de los años 90, los ahora bailables Dover, y dos abanderados del pop cosecha siglo XXI. El festival, que ha alcanzado ya su edición número 22, continúa hoy con una propuesta diferente: una apoteosis ochentera.