La falta de un transporte metropolitano efectivo, los retrasos en la tercera ronda?y el deficiente desarrollo urbanístico de la comarca son algunas causas del problema
16 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La difícil configuración orográfica de A Coruña, por su condición de península, ya no basta para justificar una situación de permanente atasco en los accesos que se multiplica en las horas punta.
El problema, que no es nuevo, se ha incrementado de forma espectacular en los últimos años. Una de las muchas razones es el aumento de población de toda la comarca. Mientras A Coruña se ha estancado en la barrera de las 245.000 personas censadas y apenas registra oscilaciones, municipios limítrofes como Arteixo, Cambre, Culleredo y Oleiros se han convertido ya en auténticas ciudades dormitorio, con censos que rozan o superan los 30.000 habitantes en todos los casos. Ello supone una población flotante de otras 150.000 personas en el primer cinturón metropolitano, de las cuales una buena parte estudian, trabajan, compran o disfrutan de su ocio en A Coruña.
Sin transporte metropolitano
Ese amplio número de personas que a diario se desplazan a la ciudad se encuentra con un primer obstáculo: la inexistencia de un transporte metropolitano real y eficaz. Los problemas de competencias entre las diferentes administraciones públicas, las discrepancias entre municipios y la falta de las frecuencias suficientes para atender las demandas de los ciudadanos son algunos de los asuntos pendientes. Para ir, por ejemplo, de la plaza de Pontevedra a Santa Cristina -apenas seis kilómetros los separan- es obligatorio cambiar de autobús al menos una vez. Con ese panorama, el vehículo privado se convierte en imprescindible.
Infraestructuras
Si el transporte público no funciona, los retrasos en la ejecución de las infraestructuras son sangrantes. En los últimos diez años, sólo se ha realizado el túnel de los Castros (inaugurado en el 2000) para dar continuidad a la salida por As Xubias, además de la carretera del puerto -comprometida en el Plan Felipe de 1984 y completada el pasado diciembre-, que enlaza la zona portuaria con la avenida de San Cristóbal, los polígonos industriales, Lavedra y la autovía de Arteixo. En agosto del 2001, se hablaba ya de una inversión de más de 30.000 millones de pesetas en la realización de noventa kilómetros de carreteras para vertebrar las comunicaciones de A Coruña con su entorno. Obras como la tercera ronda -trece kilómetros-, la vía Ártabra o el plan viario comarcal sonaban ya entonces como prioritarias y, en algunos casos, incluso estaban presupuestadas. Seis años después, la situación sigue prácticamente igual. No hay ni un kilómetro nuevo de carreteras y sólo están en obras novecientos metros de los trece kilómetros de la tercera ronda, a pesar del impulso de los últimos meses.
Propuestas sin éxito
Muchas han sido las propuestas que se han hecho a lo largo de todos estos años. Un equipo de profesores universitarios lanzó el reto de enterrar Alfonso Molina. Lo que entonces, en el año 2000, sonaba a posibilidad rupturista, se ha convertido en una realidad en una ciudad con un tráfico mucho más complejo, como es el caso de Madrid, donde se ha hecho subterráneo el primer anillo de circunvalación, la popular M-30. Aquel proyecto de A Coruña estaba valorado en unos 120 millones de euros y se autofinanciaría mediante la explotación comercial y urbanística de los espacios que resultarían generados en la superficie.
Las alternativas
Los técnicos consultados parten de la premisa de que no hay soluciones mágicas. Ninguna medida que se adopte de forma individual servirá para resolver el problema de la aglomeración del tráfico. Así, una de las cuestiones a tener en cuenta por su trascendencia es el nuevo puente sobre la ría que promueve el Ayuntamiento coruñés. Esa solución permitiría conectar el centro de la ciudad o la zona con menor densidad de tráfico -As Xubias- con Oleiros y, por ende, Sada. También será clave la tercera ronda, pues sacará del centro de la ciudad el tráfico pesado relacionado con los polígonos industriales de A Grela y Pocomaco para conectarlo directamente con la A-6. En estos momentos, la única obra en marcha es la avenida de la Universidad, que discurre entre los campus de Elviña y A Zapateira, hasta el Birloque, de forma paralela a la avenida de Alfonso Molina.