17 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
De la plaza de Lugo vieja recuerda lo mucho que había que fregar para que nunca pareciese tan limpia como la actual y, sobre todo, la peña que convirtió el mercado da Guarda en el otro templo del, entonces, Superdépor, el de Bebeto y Mauro Silva. Entonces, los medios descubrieron que la más peculiar de las aficiones custodiaba mucho humor y uno de los mejores escaparates del mar. La imagen de las placeras ha llegado desde entonces a salas de exposiciones y publicaciones de medio mundo. «Mi hermana me vio en un libro en América», cuenta. E incluso a la prensa del corazón por obra y gracia del besugo. «La culpa fue del besugo, vino Marta Sánchez a comprarlo y no nos dimos ni cuenta de que nos hacían fotos; salimos en todas las revistas».