La urbanización Costa Dulce de Sada consiguió la licencia de primera ocupación el pasado 20 de diciembre, ocho meses después de que el Concello se la retirase.
Los promotores de esta obra colgaron el decreto en la oficina de ventas, donde también hay un cartel en el que se anuncia que disponen del permiso. Esta fue de unas paralizaciones que firmó el alcalde, el nacionalista Abel López Soto, en su primer día de mandato. Entonces, la concejalía de Urbanismo explicó que esta y otras muchas construcciones lograron los permisos «precipitadamente» a lo largo de la última tarde en la que el ex regidor Ramón Rodríguez Ares estuvo en su despacho y un día antes de la toma de posesión del nuevo alcalde.
La concejala de Urbanismo, la nacionalista María Xosé Carnota, detalla que los responsables de la obra han subsanado por fin las anomalías, como los accesos para personas discapacitadas. La firma que construye el edificio de Costa Dulce (de 114 viviendas) vio cómo el Concello le quitaba la licencia en mayo y cómo volvía denegársela el 23 de octubre por no ajustar la obra al permiso concedido.