La curiosidad es algo irresistible. Numerosos coruñeses sucumbieron y terminaron acercándose a la zona cero para poder dar su propio testimonio fotográfico, y enviarlo posteriormente a la web de La Voz con sus comentarios, sobre la espectacularidad de las olas que rompieron durante la tarde del martes contra Riazor. «Después pasa lo que puede pasar y nos lamentamos», exclama el internauta Ramón Piñeiro en el texto que acompaña a sus fotos de un hombre intentando meterse en el agua con el mar enfurecido.
La palabra más repetida por estos improvisados reporteros gráficos en sus correos electrónicos es la de «impresionante». Da igual el tramo de paseo marítimo que salga retratado o el encuadre que se le de al mar. Todas las imágenes sobrecogen por su fuerza y, afortunadamente, por lo inusual que es ver la rotonda de las Esclavas absolutamente anegada, formando el agua en su regreso al mar una suerte de cataratas entre los bloques que rodean la plaza, como muestra la instantánea tomada por José Manuel Álvarez Ilarri publicada en esta página.
Pero es la balaustrada del paseo, a la altura de la rotonda de las Catalinas, la más retratada por los internautas. Las fotos del día siguiente a la caída, como la enviada por la lectora Carmen Martínez Torrón, muestran los destrozos ocasionados por el golpe de mar. Es también el caso de la enviada por Pablo Sanz, tomada desde la envidiable perspectiva de su domicilio, en plena avenida Barrié de la Maza, que puede verse bajo estas líneas.
Aunque para encuadres originales, el conseguido por David Iglesias Rigueira, en la parte superior de la página, que coge a las olas desde atrás, dirigiéndose al estadio de Riazor, en una toma captada desde la rotonda de las Esclavas.