El PSOE vigués discrepa del Bloque y prefiere alejar del centro el botellón

La Voz

A CORUÑA

19 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, se distanció ayer de sus socios nacionalistas sobre la regulación del botellón en la ciudad. El BNG tomó la iniciativa de plantear su eliminación en las zonas habitadas, pero cree que la plaza de la Estrella puede ser una excepción al no existir viviendas. Para Abel Caballero el fallo de este planteamiento es que la llegada y salida a este lugar de miles de jóvenes traslada el problema a las zonas aledañas, principalmente Montero Ríos, Alameda, Areal y Rosalía de Castro, «donde se genera un importante nivel de ruido», precisó.

Evitando una descalificación frontal, Caballero se mostró partidario de autorizar el consumo de alcohol al aire libre en zonas alejadas del centro, apoyándose para ello en las experiencias existentes en otras ciudades. «Debemos estudiar bien lo que se va a hacer para no improvisar y tomar decisiones precipitadas como ocurrió con Jerez, Granada o ciudades de Extremadura, donde hicieron botellómetros que fracasaron y ahora tienen el problema agravado», declaró el alcalde.

El remedio y la enfermedad

A juicio de Caballero, «en ocasiones puede ocurrir que sea peor el remedio que la enfermedad. Tenemos que solucionarlo y vamos a trabajar en ello, pero no transfiriéndolo de una zona urbana a otra zona urbana». Su filosofía es «buscar lugares alejados de los centros urbanos, donde el acceso y la salida de los jóvenes no provoque contaminación acústica».

En lo que sí coincide con los nacionalistas es en la conveniencia de constituir una comisión con todas las concejalías implicadas, aunque anticipó que será un asunto que pilotará directamente. «Tenemos que erradicar el botellón de las zonas habitadas y que sus efectos no los padezcan los que viven en lugares como Rosalía de Castro», enfatizó el alcalde.

El concejal nacionalista Santiago Domínguez había planteado oficializar como zona legal para el botellón la plaza de la Estrella y prohibirlo en los demás lugares centrales del casco urbano donde se celebra. Prefiere convencer a los jóvenes y llegado el caso aplicar medidas coercitivas.