La vida en la casa de un lord

A CORUÑA

Concepción Vázquez trabajó durante cuatro años en la casa londinense de Duncan Sandys, yerno de Winston Churchill

30 mar 2008 . Actualizado a las 03:00 h.

Concepción Vázquez tuvo que emigrar de Galicia como muchos de su generación. Y lo hizo a Inglaterra, para buscar una vida mejor. Consiguió un contrato para trabajar como empleada del hogar durante cuatro años. Era en 1962 y a lo largo de este período, la ley británica exigía que comunicase todos sus movimientos a la policía. Pasado ese período fue «libre», describe esta santiaguesa afincada en Culleredo.

En Londres, a través de familiares, supo que necesitaban una chica para el servicio en la casa de un noble inglés. Su nombre era Duncan Sandys, un lord, que estuvo casado con la hija del primer ministro Winston Churchill. «Estaba para hacer el salón, limpiar la plata, recibir las visitas y ayudar en las fiestas que se organizaban dos o tres veces al año». Duncan Sandys formó parte del gabinete dirigido por Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. Político del Partido Conservador fue ministro de Trabajo, Defensa, Aviación, además de diplomático del Foreign Office. Concepción trabajó en esta etapa en su mansión. «En una de las fiestas conocí a Manuel Fraga, que era embajador de España en el Reino Unido», explica. «Era una persona muy recta, muy estricta y algo quisquillosa», detalla sobre el carácter del lord, «pero siempre se portó muy bien conmigo y me trató como si fuese una más de su familia».

Perfeccionista

Duncan Sandys era muy detallista: «Si había alguna cena con invitados se sentaba en la mesa y comprobaba que todos estuviera en su sitio y perfectamente alineado, como el quería», explica. En una recepción oficial, Concepción estaba recibiendo a los invitados en la entrada de la casa. Duncan Sandys se encontraba en el piso superior, al final de una gran escalera. «Bajó corriendo, se agachó y puso correctamente una alfombra, que no estaba recta», recuerda.

El diplomático viajaba constantemente. Durante un fin de semana, Concepción se quedó como encargada de la mansión e intentaron robarla. El ladrón intentó acceder al interior de la vivienda por una ventana y cayó al vacío. La policía lo detuvo casi inmediatamente. Fue un suceso que le marcó mucho. «Yo pasé mucho miedo y varios meses después me dijo que por favor que durmiera de nuevo allí». Concepción Vázquez no quería que se volviera a repetir lo ocurrido en esa noche y tuvo una idea. «Cogí toda la plata y la llevé a la casa de mi cuñado, que no pudo salir durante todo el fin de semana para vigilarla». Evitó su robo, porque los ladrones volvieron a intentarlo aquel día. Concepción muestra una antigua carta de Duncan Sandys en la que le recuerda ese hecho.

Alemania

Cuatro años después Concepción y Antonio de Arriba decidieron casarse. Se conocieron en Galicia, pero siguieron caminos diferentes en la emigración. Quisieron seguir toda su vida juntos y así lo hicieron. Dejó la casa de Sandys y se fue a Alemania con su marido. Allí cuidó a niños durante 17 años, antes de regresar a Galicia. Ahora vive en Fonteculler y va a cursos para aprender a manejar un ordenador y navegar en Internet.