La Fiesta de la Tortilla de Betanzos atrajo a cientos de personas. Durante el mediodía y la noche se pudieron degustar los diferentes tipos de este manjar autóctono
21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Aunque dentro de la carpa instalada en la plaza de los Hermanos Naveira de Betanzos no se alcanzasen los 27 grados de fuera, en más de un puesto los dependientes convertían las banderas de cartón en improvisados abanicos. No estaban pensadas para eso, sino para acoger el menú único de la Fiesta de la Tortilla de Betanzos: un cuarto de una tortilla de patatas, una decena de pimientos verdes y una pieza de pan. A cinco euros por ración la clave aquí era dar con el puesto que sirviera el mejor producto.
¿Un truco para no fallar? «Lo mejor en estas fiestas es preguntar directamente a alguien que sea del pueblo y que te oriente», dice Isabel Alonso de A Coruña, quien admite satisfecha que en los dos puestos que probó («una más gordita y otra más delgada, pero siempre que se deshagan por el medio») no tuvo queja: «Esta está buenísima, pero la otra también», comenta con una de las bandejas en la mano.
Esa pericia fue lo que les faltó a Pablo Herves e Iria Veloso, también de A Coruña. «Esta la verdad es que está regular», confiesa él. «Es la primera vez que venimos y no conocemos nada, teníamos hambre y cogimos en el primer sitio que encontramos, pero vamos a seguir porque todo esto tiene muy buena pinta -añade ella-. De precios está muy bien, está todo muy cómodo, hay un buen ambiente y no hay que esperar cola».
Cuidado con los pimientos
Son ya las dos de la tarde y la comilona se acompaña por los altavoces de ambiente el nuevo single de Nena Daconte. «Nosotros somos de Sada», comentan Ernesto Mosquera y María García, que vienen con Mateo y Miguel, sus dos hijos que no le hacen ascos a los platos. «La tortilla está de maravilla, pero los pimientos... ¡Me ha tocado alguno que ardía!», dice Ernesto con cara de sufrimiento. Pero, además de la calidad del manjar betanceiro, encuentra un aliciente que refuerza su sabor: «Cuando comes fuera de casa y no tienes que limpiar, todo mejor».
La Fiesta de la Tortilla funciona como una cadena de comida rápida, pero a la gallega. El cliente se sirve en la barra, paga y lleva su bandeja hasta las mesas comunitarias. A la ración la acompaña un kit de cubiertos de plástico y servilleta. Al fondo de cada mesa se dispone una bolsa de basura para que, al término, se depositen allí los restos. Alguno apunta ideas para la próxima edición: «Que poñan uns bancos para os que somos mais vellos».
La jornada sigue y, ya a las 15.30, el folk ameniza los bocados. Algunos de ellos con sabor a reencuentro. Ramón Valiño vive en Bilbao pero nació en Oza dos Ríos. Está con su familia betanceira: «Está muy bien que se recupere todo esto y que la gente venga aquí a probar la tortilla. Hay diferencias de unas a otras. A mí me gusta como esta, gorda y jugosa por el medio».