Amplias zonas del embalse de Cecebre se han convertido en vertederos ilegales en los que se acumulan desperdicios de todo tipo, desde neumáticos a bolsas y botellas, pasando por latas de refresco y envoltorios de todo tipo. Los vecinos de la zona denuncian que la situación no es nueva y que llevan años reclamando a distintas instituciones que le pongan remedio. Mari Carmen, residente en Orto, explica que «o encoro está cheo de lixo. Da verdadeira pena... e asco». Las reclamaciones de esta vecina se centran en la necesidad «de poñer contenedores, porque nin iso hai, e que leven a rede de saneamiento hasta Orto».
Además de la basura de todo tipo que se acumula en las orillas, el problema de saneamiento que señala esta vecina también ha despertado las protestas de otros residentes en la zona y de muchos de los paseantes que se acercan a Cecebre para disfrutar de un enclave natural que, a pesar de lo dicho, continúa teniendo una gran belleza. Próximo al puente que cruza el embalse, una tubería de gran diámetro vierte al pantano aguas pluviales, aunque durante los últimos días se ha denunciado que también se estaban vertiendo residuos fecales: «É normal que a xente se queixe do cheiro, moitas das casas da zona botan directamente os residuos fecais ao embalse. Debería ser algo primordial, pero aquí estamos... loitando por elo, en pleno século XXI».
Desde la asociación de vecinos de Orto, se reclama que Emalcsa invierta «parte del dinero que gana aquí. Que se dejen de gastar en la Casa del Agua y que inviertan en mantener en las debidas condiciones el embalse». Mari Carmen, por su parte, incide en la idea de abandono que sufre la zona: «Reclamamos ao Concello, á empresa, ao Concello de A Coruña, á Deputación... a todos, pero se pasan a pelota duns a outros e ninguén toma ningunha medida».
Otra residente en la zona, Dolores, vive directamente el problema de los vertidos: «Teño unha finca na veira do encoro. Hai días que esta chea de lixo porque un restaurante próximo verte toda a súa porquería ao embalse a través do meu terreo». Problemas de infraestructura y de limpieza que se traducen en la degradación de un espacio natural protegido y en que la calidad del agua, de un embalse que abastece a casi 400.000 personas de agua corriente, se vea perjudicada. «Aínda que despois se depure, o esforzo para facelo e moito maior», dice.
«Vivimos nun espazo privilexiado, pero pouco a pouco vaise degradando», lamenta Mari Carmen.