Además de los villancicos sonando a todas horas, la lotería, los gorros de Papá Noel y el alumbrado callejero, la llegada de la Navidad conlleva otra serie de tradiciones. Y al igual que no hay fiestas sin que se emita Qué bello es vivir de Frank Capra o sin los melómanos acudiendo al disco navideño de Phil Spector, un mes de diciembre sin el clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens sería una Navidad incompleta. Bien en formato de teleserie, bien en cómic, bien en dibujos animados o recurriendo al texto original, en estas fechas es una cita fija y con mensaje.
En el Teatro Colón se podrá ver esta mañana una adaptación teatral del famoso cuento enfocada a los más pequeños. De este modo, los niños pueden conocer una de las obras navideñas más famosas de la historia.
Escrita en el año 1843 se trataba de una novela breve con claros toques góticos y fantasmales, que la hacen especialmente misteriosa y atractiva. La trama es sencilla. Un hombre avaricioso y miserable, Ebenezer Scrooge, se enfrentan contra los fantasmas interiores que pululan por su conciencia. Estos son tres: el espíritu de las Navidades pasadas, el espíritu de las Navidades presentes y el terrible espíritu de las Navidades futuras.
El protagonistas ante ello se da cuenta de los errores que ha cometido a lo largo de su vida, y su actitud cambia de manera radical, convirtiéndose en una persona bondadosa.