Zapatero dio respuestas genéricas y evasivas, pidió un esfuerzo colectivo para salir de la crisis y dijo que «la economía no es solo dinero, sino un estado de ánimo»
27 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La recesión económica y, sobre todo, el paro fueron los protagonistas estelares de la noche. Acorralado por la gran mayoría de los ciudadanos que participaron en Tengo una pregunta para usted, varios de ellos en paro, José Luis Rodríguez Zapatero se situó a la defensiva, estuvo tenso, flojo en el cuerpo a cuerpo y dio respuestas extensas, genéricas y, en ocasiones, evasivas. Una de las mujeres que intervinieron le llegó a acusar de «irse por los cerros de Úbeda» y otros le pidieron que se dejara de buenas palabras y se centrara en la solución de los problemas concretos que le planteaban en sus cuestiones.
«Yo puedo equivocarme, pero no engañar», contestó a Javier Elvira, un electricista que abrió las hostilidades echándole en cara que negara la crisis. Lo que hace un año era una mera «desaceleración» hoy es, según la calificó ayer, una «recesión gravísima».
A quienes le reprocharon que prometiera el pleno empleo en las elecciones de marzo les contestó que él no había hecho esa promesa, sino «trabajar para llegar a lograr ese objetivo», que se basaba en la caída del paro al 8% en la anterior legislatura, la menor tasa de la historia, que por fin era similar a la media europea. Volvió a reiterar en varias ocasiones que la culpa de la crisis recae casi exclusivamente en la crisis del sistema financiero internacional, cuyo epicentro es Estados Unidos, y que ningún organismo mundial previó un escenario tan negativo como el actual. Incluso recordó que el PP se comprometió a crear más puestos de trabajo, 2,2 millones, sin anticipar tampoco la crisis.
Falto de respuestas a las incisivas preguntas de los participantes en el programa televisivo, se refirió en varias ocasiones al plan para hacer 31.000 obras públicas en los ayuntamientos, que supondrán 400.000 puestos de trabajo.
Zapatero aseguró que su «principal preocupación», que le provoca «angustia» y le llega a quitar el sueño -aunque precisó que suele dormir muy bien- es el desempleo. Pero su receta para resolver el problema fue tan etérea como «confianza», «compromiso», «convicción de que somos un gran país» y «esfuerzo colectivo». En la línea de pedir sacrificios a la nación de Barack Obama, pero el nuevo presidente estadounidense lo hizo en su discurso inaugural y tras reiterar anteriormente la gravedad de la crisis. A los que están en el paro apenas pudo ofrecerles la prestación por desempleo a la espera de que vengan tiempos mejores.
Su pronóstico es que a finales de este año «podemos empezar a ver señales de recuperación» y España comenzará a salir de la crisis. Una vez más Zapatero hizo gala de su gran optimismo: «Vamos a salir de esta, claro que sí, más fortalecidos».
«Este no es momento de grandes beneficios, salarios excesivos ni rentabilidades a corto plazo, sino de comprometerse con el país», advirtió, al tiempo que reiteraba que el Gobierno apoyará a las familias más desfavorecidas. «La economía no es solo dinero, es un estado de ánimo», señaló cuando pidió a los españoles que consuman.
Por otra parte, el presidente del Gobierno reconoció que su mayor error en la pasada legislatura fue decir el día antes del atentado en la T4 de Barajas que las cosas estarían mejor un año después.