Zori, Santos y Codeso se presentaron por primera vez en A Coruña en 1942, en el Teatro Rosalía, y desde entonces se convirtieron en unos visitantes asiduos
19 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Durante varias décadas fueron de los clásicos visitantes del verano en los escenarios del Rosalía y del Colón. Se trata de Zori, Santos y Codeso, maestros del humor clásico, entre el vodevil, el sainete, la picaresca y lo atrevido, esto último tras la muerte de Franco en que se abrió la mano.
Tomás Zori, Fernando Santos y Manolo Codeso debutaron en A Coruña en 1942, con la obra Don Quintín el amargado, de Carlos Arniches. Años después, alcanzarían gran éxito, con cientos de representaciones, con Pescando millone s. En el trío, Santos hacía de serio; Zori era el guasón, bajito, rubio y ojos zizagueantes que se dirigían como puñales hacia los escotes femeninos; Codeso era el tonto, además de bonachón, objeto de las bromas de sus dos compañeros. A comienzos de los sesenta, Codeso se separó, dicen que por cuestión de faldas y por algo de cabezonería, quedando el trío convertido en dúo.
Aunque hicieron muchas representaciones teatrales, aparte del citado Arniches, de Miguel Mihura, Muñoz Seca y Alonso Millán, fue en la revista donde cosecharon más éxitos, dando réplica a actrices como Queta Claver, Lina Morgan y Esperanza Roy. A ello hay que añadir las numerosas películas que interpretaron en las décadas de los sesenta y los setenta, especialmente Zori, con otros cómicos como Tony Leblanc y Manuel Gómez Mur. Con ellos había ido Zori a la escuela en Villacañas. En el cine debutó en 1954 con El bandido generoso , para seguir con Pecados conyugales y Cuatro noches de boda . Entre otros, le dirigieron Javier Aguirre, Fernando Fernán Gómez y Jaime de Armiñán.
Para celebrar sus cuarenta años, la pareja fue recibida en audiencia especial en el Palacio de la Zarzuela por el rey Juan Carlos.
Cocina Económica
Zori y Santos, además, eran de una gran generosidad y se prestaban a colaborar en cualquier acto benéfico. En A Coruña, actuaron, a mediados de noviembre de 1980, en el Colón a beneficio de la Cocina Económica, que tenía por aquellos tiempos un importante déficit. Se consiguió una recaudación de casi un millón de pesetas, con la que el benemérito doctor Luis Rodríguez Lago pudo eliminar las más apremiantes deudas. La asociación Amigos de La Coruña, presidida por González Dopeso, les ofreció un cálido homenaje en la Viuda de Alfredín.
En A Coruña, el dúo cómico siempre se alojaba en el Embajador o en el Finisterre. Solían levantarse tarde (sobre todo cuando había función de noche) y luego comían en Casa Jesusa, tomando más tarde una infusión en el café-bar Rosalía, donde también jugaban al dominó.