Pilar Manjón presentó en el INEF un libro sobre el valor del deporte que incluye un trabajo de su hijo fallecido
24 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El 11 de marzo del 2004, Daniel madrugó para ir a sus clases de INEF. Con él madrugaron el odio y la dinamita, y diez bombas asesinas destrozaron la vida de 191 personas, y con ellas se llevaron los sueños de mi hijo, y mi vida». Con estas palabras presentó Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M de afectados por el terrorismo, las Conversaciones sobre la educación física y el deporte que se llevaron a cabo ayer en la facultad de Ciencias del Deporte de la Universidade da Coruña.
La educación física era la mayor ilusión y el lugar en el mundo que había elegido el hijo de Pilar Manjón, al igual que el centenar de los asistentes a estas charlas. Por ello, el libro O xogo, un coñecemento oculto , incluye un trabajo de clase elaborado por este estudiante de INEF, fallecido en uno de los atentados que hace cuatro años azotaban la red ferroviaria de cercanías de Madrid y el corazón de medio mundo.
La obra, que también recoge artículos del escritor y académico de la lengua Álvaro Pombo, fue repartida entre las personas que acudieron al acto, muchas de las cuales también participaban en el coloquio con preguntas relacionadas con la pasión del hijo de Pilar Manjón por la educación física y la fuerza que ella ha tenido que encontrar para superar tal pérdida y seguir creyendo en la Justicia.
«Daniel gritó no a la guerra conmigo», afirmaba la presidenta de la asociación del 11-M entre lágrimas, al mismo tiempo que denunciaba a aquellos que tomaron las decisiones «que involucraron a esta sociedad en el terrible atentado».
Sobre la violencia
El trabajo de Daniel Paz Manjón trataba sobre la violencia en el deporte. «Parece una premonición que un chico no violento y que denuncia la violencia en todas sus manifestaciones haya fallecido en un atentado», declaraba su madre mientras destacaba la capacidad de lucha que demuestra cada una de las víctimas del terrorismo.
Las palabras de Pilar Manjón calaron hondo en los estudiantes de INEF, que apoyaban en silencio sus intervenciones cuando recordaban que la masacre del día 11 de marzo de hace ya cinco años se llevó de golpe a uno de sus compañeros apasionado como ellos por el deporte.
Un silencio precedía un final esperado: «Julio Anguita me perdonará por declarar con él que malditas son las guerras y los que las declaran», concluyó Pilar Manjón entre los muchos aplausos que le brindaron de los asistentes.