El amargo rostro del chagas

A CORUÑA

El Abente y Lago acoge una muestra fotográfica que da fe de la gravedad de una enfermedad todavía olvidada

08 may 2009 . Actualizado a las 11:33 h.

Poner cara y dar voz a las víctimas del chagas. Este es el objetivo de la exposición fotográfica Chagas, una tragedia silenciosa , que acoge el Hospital Abente y Lago hasta el próximo 19 de mayo, y que en el centenario del descubrimiento de esta enfermedad, reivindica mayor atención de las agendas políticas y sanitarias y de los programas de investigación y desarrollo.

«La decisión de ubicar la muestra fotográfica en este hospital responde a su condición de centro de salud. La enfermedad se ha tomado como un desconocido mal endémico de los países subdesarrollados a pesar de contar con más de dieciocho millones de personas afectadas. Tratamos de que con esta exposición se ofrezca al personal sanitario una vía de información más que visual», manifestaba María Díaz, delegada de la oenegé Médicos Sin Fronteras en Galicia.

Las treinta fotografías de la exposición y los testimonios de afectados y trabajadores humanitarios muestran el contexto en le que se desarrolla el chagas y permiten asistir a las distintas etapas de la lucha contra la enfermedad: la prevención, a través de la fumigación de las casas, el diagnóstico y las consecuencias para todas las personas afectadas.

El mal de Chagas se transmite a través de las picaduras de las llamadas «chinches picudas», que se encuentran en las grietas de los muros y los techos de las casas de adobe y paja. Otras vías comunes son el contagio de madre a hijo durante el embarazo o por transfusiones de sangre infectada. Se trata de una enfermedad asociada a la pobreza extrema, y a la que la asociación trata de llegar con sus proyectos sanitarios.

«Médicos Sin Fronteras quiere llamar la atención de las organizaciones internacionales, los Gobiernos de la región, los países donantes y de la industria farmacéutica para que se dé una respuesta al drama humano que causa esta enfermedad, para garantizar que quienes lo necesitan con urgencia puedan optar a un tratamiento», explicaba María Díaz.

La exposición ha cumplido con sus expectativas y ha abierto los ojos, en los últimos días, a todos los visitantes que guardan en su mente las impactantes imágenes de un mal olvidado.