Dos vidas entre ruedas

A CORUÑA

Ambos se han criado entre pistones y, ya sea desde su taller o en un circuito, llevan muy a gala ser, además de mecánicos, «moteros de los de toda la vida»

11 may 2009 . Actualizado a las 14:54 h.

«Mi padre arregló las bicis de todos los niños coruñeses de la época, cuando trabajaba en el taller de Juan Flórez. Así que puede decirse que llevo toda la vida en esto. Nací entre ruedas». Así describe su primer contacto con un taller Álvaro Corral López, que actualmente regenta el suyo propio en Alfonso Molina, en el desvío hacia el campus de Elviña. No tiene un llamativo cartel ni mayor signo distintivo que indique que allí se arreglan motos más allá de la presencia en la puerta del garaje de numerosas máquinas: «El boca a boca funciona mucho mejor que la publicidad. Sobre todo en la comunidad motera. El mejor cartel es hacer un buen trabajo, que el cliente ya se ocupará de contarlo», asegura el mecánico. Además, son ya 26 años en esto de las motos, «y la parroquia es muy fiel, conservo clientes desde el primer día».

Dentro del taller, con el mono de trabajo y las manos engrasadas, se encuentra su hijo, Jorge, que ha heredado la afición motera sin necesidad de que el padre le insistiera demasiado: «Más bien fui yo el que insistí en dedicarme a esto», aclara. Y es que la pasión por las dos ruedas va más allá de lo explicable: «Dicen que tenemos gasolina en las venas. Y lo de la mecánica... acabas metiéndote. Te tiene que gustar, sin más», apunta el progenitor.

Junto a Miguel López Arias -que también está en el nacional- el benjamín de los Corral es uno de los dos pilotos que están participando en el campeonato gallego con el equipo Sport Coruña Racing, en el que Álvaro se ocupa de la mecánica. Con 12 años, Jorge pilotó por primera vez en un circuito, y desde entonces no ha parado. Quien sí que lo dejó, lo de las carreras, es su padre: «Es que los golpes duelen cada vez más», argumenta.

Campeonato sin circuito

En estos momentos el equipo lidera el campeonato gallego y está en décima posición en el nacional en Fórmula Extreme. «Pero si no eres Jorge Lorenzo, como si no existieras. Y claro, así no hay quien convenza a un patrocinador», lamenta Álvaro sobre la poca repercusión mediática que tienen su logros. De hecho, resulta significativo que el campeonato gallego se celebre en Portugal: «Aquí no hay circuito, y cuando bajamos a Braga, pues aún son 300 kilómetros. Pero si hay que ir hasta Estoril o el Algarve...», explica Jorge.

Son moteros «de los de toda la vida», pero Álvaro reconoce que cada vez le da más miedo circular por la vía pública: «A las motos no se las respeta. A veces, ni siquiera los propios pilotos. Es que hay mucho motero de cafetería, que no sabe bien lo que es una moto. No es solo acelerar y frenar», insiste el mecánico, que dice echar de menos «el compañerismo que había antes entre nosotros».

El taller está lleno de máquinas de diferentes tipos, pero destaca un gran número de Ducati, unas máquinas que Álvaro domina, ya que fue al campeonato de España con ellas. Y eso, los fieles a la casa italiana, lo aprecian: «Tienen fama de complicadas, pero en realidad son muy sencillas», asegura.