¿En qué se parece la Tierra y una burbuja de champán? A simple vista, ambas son redondas. Y lo son necesariamente. Eso se sabe cuando se visita la nueva exposición con la que la Domus revela algunos de los secretos de la geometría y la anatomía del mundo. Se puede ver, y leer, que la gravedad atrae por igual a todos los puntos de la periferia, lo que determina que los planetas sean esféricos, de la misma forma que la presión del líquido que rodea a un soplo de aire en el cava lo empuja a redondearse en la copa.
Hasta el 13 de septiembre, ...y después fue ¡la forma! demostrará que las formas no son caprichosas en la naturaleza, que unas son mucho más frecuentes que otras y que por algo sucede así. Alguna explicación debe haber para la perfección de los panales, la repetición a escala progresivamente más pequeña que se observa en el dibujo de los corales o que los cristales de pirita sean idénticos, salvo por el tamaño.
Descubre además la muestra curiosos aspectos sobre algunas de las propiedades de los objetos que nos rodean en las que, por comunes, a menudo ni siquiera se repara, desde la composición a la estructura, el tamaño o el color.
Doscientas piezas de todo el mundo visualizan para el público la espontaneidad de determinados trazos que se repiten muy a menudo en la naturaleza: la esfera, la onda, el ángulo, el hexágono, el fractal, la parábola, la hélice y la espiral. Con ellos, y con experimentos que animan a la interactividad, se comprueba también la especial vinculación entre forma y función, y cómo la primera puede llegar a determinar la supervivencia en el duro camino de la selección natural.
De hecho, en la exposición de la Casa del Hombre se pueden ver ejemplos de cómo a menudo la forma condiciona la utilidad ya que un ángulo punzante logra atravesar, una espiral ahorra espacio, y la onda es la forma más simple para moverse en un fluido. Las esferas, la manera más sencilla de cerrar un volumen en la mínima superficie, protegen, y los hexágonos, que resulta de estrechar un conjunto de círculos para ahorrar espacio, son el mejor pavimento.
El recorrido científico, artístico e incluso filosófico por las formas del mundo, diseñado por Cosmocaixa, el Museo de la Ciencia de la Obra Social de la Caixa, se divide en varios bloques o campos. El primero de ellos refleja una división de los objetos de la naturaleza según su origen, natural o creado por el hombre, mientras que en un segundo ámbito se juega con las combinaciones posibles que podrían darse mezclando propiedades diferentes. Se cierra el recorrido deteniéndose en especial en los experimentos para demostrar que las formas sí importan. Y mucho según para qué.