La Xunta condiciona su inversión en la ría a otra auditoría de los vertidos

La Voz

A CORUÑA

La ría de O Burgo continúa esperando las reiteradas inversiones prometidas, siempre condicionadas por acciones que no se llegan a realizar y por los cambios de gobierno y sus distintos modelos de gestión. En estos momentos, la nueva Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras reconoce que su primer objetivo es colaborar con los Ayuntamientos en el control de los vertidos e intentar solucionarlos. En este sentido, asegura que condicionarán las inversiones previstas a una nueva auditoría de posibles fugas.

Desde este departamento autonómico se indicó ayer que se está comprobado la situación para ver si se ha producido la eliminación de los que se tenía conocimiento o incluso si, por contra, se han aumentado. Asimismo, se destacó que su principal objetivo será la vigilancia para que no se produzcan nuevos focos de contaminación.

Por su parte, los ejecutivos locales afirman, de manera continuada, que cuentan con sus redes en perfectas condiciones y que los vertidos son cosa del pasado, aunque se reconoce que existe contaminación.

Aplazamiento

El Gobierno de Emilio Pérez Touriño ya había decidido aplazar el año pasado, hasta finales del 2009, el saneamiento de la ría. Sin embargo, el delegado provincial en aquel momento, Manuel Tajes, había asegurado que ya se habían invertido 150.000 euros. Mientras que el ministerio había condicionado sus trabajos a la eliminación de los vertidos y había descargado en la Xunta la responsabilidad, ya que es la administración competente para realizar el proyecto. Según lo que se había avanzado, lo que se necesitaría para recuperar este espacio sería la eliminación de los residuos sólidos urbanos, el dragado de las capas superficiales, el tratamiento de los materiales extraídos y la regeneración de la vegetación, aunque no tiene ni fechas ni plazos concretos de ejecución.

Por su parte, los mariscadores aseguran que la situación es preocupante, que las imágenes de la ría en algunos puntos son escandalosas y que los canales están tan saturados que en algunos puntos las corrientes no tienen suficiente fuerza para mover los residuos que están depositados, evitando la regeneración. A la situación de saneamiento habría que sumar la continua esquilma de la ría que realizan los mariscadores.