Tras el abandono de Honda, la fórmula 1 vuelve a recibir un nuevo golpe con la retirada al final de la presente temporada del constructor alemán BMW, anunciada ayer en un contexto de crisis económica internacional y fundamentada, al menos de forma oficial, en razones ecológicas. Norbert Reithofer, patrón de BMW, señaló que con esta decisión se pretende «dar prioridad a una política de gestión duradera y favorable al medio ambiente». También había rumore sobre Toyota, pero la firma nipona confirmó que estará en el Mundial.
El alemán Nick Heidfeld y el polaco Robert Kubica compiten para BMW Sauber, que además emplea a unas 730 personas.
Para la Federación Internacional del Automóvil, el adiós de BMW no se hubiera producido si los equipos hubieran aceptado la limitación presupuestaria.
En el caso de Sauber, los miembros de la Asociación de Escuderías (FOTA) indicaron que ayudarán al equipo suizo.