El biógrafo de John Moore encarna hoy al general, con perfecto acento británico, en la recreación de la batalla de Elviña
01 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Nació en Leeds, pero se define como coruñés de pies a cabeza: «No basta con haber nacido aquí, hay que ejercer de coruñés», sentencia Mark Guscin, responsable de relaciones internacionales del Ayuntamiento, entre otras muchas cosas. Su currículo incluye su formación como filólogo clásico, máster en latín medieval -«Cuando decía lo que estaba estudiando en la universidad solían terminar ahí las conversaciones. No ayudaba mucho a ligar el tener entre manos un poema en una lengua muerta del siglo IX», explica-, y una retahíla de estudios y libros publicados sobre la sábana santa y, por supuesto, sir John Moore, cuyos destinos parecen estar predestinados a encontrarse. De hecho, suya es la primera biografía en castellano sobre el general inglés: «Es un nombre casi mítico en Gran Bretaña. Ya en el colegio nos hacían aprender el poema que Charles Wolfe dedicó al general, que está considerado como los versos más perfectos escritos en lengua inglesa, aunque el autor no se prodigase mucho más. Así que me fui a Londres a documentarme bien y, bueno, creo que no quedó mal la biografía», asegura con tono modesto.
Se muestra emocionado por haber recibido el encargo de interpretar a Moore en la recreación de la batalla de Elviña que tiene lugar hoy y mañana con motivo de su segundo centenario. Emocionado y cauto, ya que dirigirá al ejército británico a lomos de un caballo: «No tengo miedo, pero sí respeto. A mi hija sí que se le da bien esto de la equitación. Yo empecé a prepararme en septiembre del año pasado, así que esperemos que sea un caballo bueno, porque incluso tengo que caerme, claro», afirma embutido en su traje de general inglés.
Flechazo
Llegó a A Coruña por primera vez como turista, en el invierno de 1985, y se enamoró de la ciudad: «Me encontré terriblemente a gusto, encontré aquí mi rincón y pensé que en cuanto terminase los estudios vendría a vivir una temporada». Así lo hizo. El 6 de septiembre del año siguiente se plantó aquí de nuevo, y de nuevo volvió enamorarse: «Conocí a Rocío y terminamos casándonos al poco tiempo. Y ahora ya somos cuatro», cuenta mientras señala a sus dos hijos. Por supuesto, ya no se plantea un posible regreso a tierras británicas: «Volvemos de vacaciones, pero cada vez me siento más turista. Ya no es volver a casa. Suelo decir que estoy ahorrando para volver, pero que no lo consigo», bromea.
Pero las vacaciones de este año llevarán a la familia a China: «Viajar es mi vicio, y uno nunca sabe dónde puede descubrir una nueva pasión sobre la que investigar». En octubre tiene previsto comenzar un doctorado en iconografía bizantina en Inglaterra, que «es a distancia, si no, no lo haría», matiza. Y es que los días de Mark Guscin tienen más de 24 horas: «Qué va. Simplemente creo que el secreto está en mi capacidad de concentración, el apoyo que recibo de mi mujer y en que no veo la televisión. Bueno, excepto los partidos del Barça, que no me los pierdo», asegura este culé con querencia deportivista, que el día del triplete no dudó en ir a trabajar a María Pita con la camiseta azulgrana.
Entró en el palacio municipal de mano de Francisco Vázquez y continúa bajo el mandato de Javier Losada: «Me siento afortunado por haber podido trabajar con ambos y compartir su visión de la ciudad». Una ciudad de la que adora, sobre todo, a su gente, «en efecto, jamás me he sentido extranjero», y su historia. De ahí que se haya involucrado en las recreaciones de la batalla de Elviña: «Es que es un episodio que considero parte de mi vida, y fundamental para A Coruña, y hay que darlo a conocer más. Recuerdo que en 1999, durante una recreación, un espectador se acercó a preguntar por qué no había salido María Pita. Eso, afortunadamente, creo que cada vez pasa menos».