El Concello de Sada ultimará esta semana los trámites para convertir la capilla de San Roque en un salón cultural con capacidad para 80 personas, que hará las veces de auditorio para conciertos de música clásica o sala de muestras. El alcalde, el nacionalista Abel López Soto, tiene intención de llevar a pleno este asunto, al tiempo que esta semana tramitará los permisos ante Patrimonio.
Desde el equipo de gobierno recuerdan que esta capilla ya no se usaba para el culto y llevaba inutilizada durante años. El alcalde afirma que se procurará que la actuación en su interior se lleve a cabo con «esmero e respeto á historia do monumento e do seu entorno». Para ello aseguran que « xa se propuxo ao pleno da corporación a protección de edificacións cercanas, entre as que se atopa o edificio que no seu día foi sede do Concello de Sada e que neste momento está destinado a discoteca. Lamentablemente, esta iniciativa foi rexeitada co voto unánime da oposición municipal», detalla López Soto.
El regidor denuncia que su predecesor, Ramón Rodríguez Ares, anunció su rehabilitación en el año 2007, pocos días antes de las elecciones, pero nunca ejecutó los trabajos y ni siquiera tramitó los correspondientes permisos ante la Xunta. Por contra, afirma que su equipo lleva dos años trabajando el proyecto. Así, después de una consulta con los técnicos de Cultura que realizaron un estudio de las piezas acordaron que «o púlpito e un crucifixo deben ser conservados e restaurados», pero que el resto de los elementos de la capilla «carece de valor», según afirma el responsable municipal.
López Soto asegura que fruto de los acuerdos con el anterior gobierno de la Xunta se logró la redacción del proyecto básico y de ejecución, así como un presupuesto de los trabajos, que ascenderá a unos 200.000 euros.
La Xunta se desmarca
No obstante, el alcalde apunta que el pasado 30 de julio mantuvo una reunión con el nuevo director de Patrimonio en la que se le comunicó que la restauración de la capilla «no está dentro das prioridades do actual goberno», según fuentes municipales, aunque aceptan hacerse cargo del coste de la dirección de la obra, cuando esta se ejecute.