Javier Becerra Con las horas extras que otorgó la festividad del Pilar, la decimosexta edición de la Arroutada Party se despidió con éxito de asistencia. Así lo valora la organización, que estima que cerca de 600 personas participaron activamente en el encuentro, es decir trayendo su equipo y compartiendo información durante los cuatro días. Si se cuenta la gente que se acercó al Coliseo, la cifra asciende a 1.200. Procedentes de diferentes puntos de Galicia, así como de Castilla y León, Asturias, Valencia, Aragón o País Vasco, durante cuatro días los asistentes pudieron disfrutar de Internet de alta velocidad, encuentros y juegos que convirtieron, durante todo el fin de semana, el Coliseo en un paraíso para los aficionados.
Ayer fue día de abrazos, despedidas y deseos de reencuentro el año que viene. También de cientos de latas de refresco vacías, cubos de basura a rebosar y mochilas en las que la ropa entraba a presión. Era el caso de Diego y Daniel Garabal. Primos, se trasladaron desde Sigüeiro al Coliseo y sobre la una de la tarde ya recogían todos sus trastos. «Foi o de todos os anos», dice el primero, mientras enrolla el saco de dormir. «Xogar cos coleguitas, compartir películas, o de sempre», añade el segundo. Lo que sucede es que ese «o de sempre» se dice con una enorme satisfacción. Y mucho cansancio: «Durmir, durmir, o que se di durmir, non durmimos moito. Sobre unhas tres ou catro horas ao día. Onte nin iso, porque pola noite montouse unha boa festa». «Sí, ayer estuvo la música puesta por la noche y nadie pidió que se bajase», recuerda Juan Barbeito, que confirma que casi no durmió durante estos días: «Este año creo que hubo más gente».
Una abuela
En algunos casos los familiares se acercaron a ver a los chicos. Es el caso de Sergio Otero, uno de los miembros de la organización, que asegura haber pasado desde el jueves hasta el sábado sin pegar ojo: «Merece la pena, porque se crea un gran ambiente y creo que tenemos un público que no falla, y eso se demuestra edición a edición». A la zona de batalla se acercó su abuela, María Luisa López, que acudía desde Santiago a ver qué era lo que hacía su nieto en el Coliseo. «No entiendo muy bien en qué consiste todo esto, pero veo que ellos lo pasan bien y eso es lo que importa», aseguraba, no sin preguntarse por «cómo harán para aguantar tanto tiempo delante del ordenador».
Otero decía que todavía es pronto para hablar del año que viene, que necesitaba un «poco de relax». Pero, al rato, encendía el entusiasmo: «La idea es crear el salón del videojuego. Es decir, algo como el salón del cómic, pero con videojuegos. Una cosa así necesitaría mucho trabajo, pero sería muy importante, porque algo así no existe en Galicia ni en Asturias». También entra en los planes de los organizadores poder trasladar las fechas de la Arroutada Party al mes de agosto, para coincidir con las fiestas de la ciudad y dar el salto a un recinto mayor como es Expocoruña.