«Una pieza de Sargadelos siempre es un valor seguro»

A CORUÑA

El vicepresidente de los anticuarios acaba de publicar un libro sobre la bicentenaria fábrica

07 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Hay que saber escuchar a cada pieza; en las antigüedades lo importante es la capacidad de emocionar de una pieza y por eso es muy importante dejarse llevar por el corazón». Esto afirmaba Santiago Juega, secretario de la asociación gallega de anticuarios, en la presentación del salón del anticuario que comienza el próximo miércoles en Palexco. Juega destacó que uno de los participantes en dicho salón «acaba de publicar un libro sobre Sargadelos», ejemplar que mostró. El autor del libro sobre la bicentenaria fábrica es Juan Olives Orrit, vicepresidente de los anticuarios gallegos y en el que se cumple al pie de la letra lo que decía Juega sobre la pasión por cada pieza. «Mira, ese es un Mambrú y ese un Cinco Dedos, que es muy poco habitual», explica, emocionado, ante las vitrinas de la Real Academia de Bellas Artes en las que se conservan algunas de las mejores piezas de esta cerámica.

Y es que en su libro Introducción a la loza de Sargadelos. La joya de las antigüedades en Galicia aparecen detalladas las características de cada una de las épocas de la fábrica fundada por Raymundo Ibáñez. Ahí detalla algunas de las series, como la chinesca, la campesina o de la vaca, la del Quijote, la de Cuba o la de ciudades, entre las que figura la denominada Coruña, «apareciendo barcos a vela, la ensenada y al fondo el puerto y la ciudad», escribe este graduado en empresariales y perito judicial en arte y antigüedades.

Olives relata asimismo la historia de la fábrica de Sargadelos cuando se cumplen dos siglos de la muerte violenta de su su fundador.

Desde el conocimiento que le da el hecho de dedicarse profesionalmente a las antigüedades, Olives habla de la relación de los anticuarios con esta marca de loza, afirmando con rotundidad: «Una pieza de Sargadelos es siempre un valor seguro». Y es que el libro cumple la función que apunta en el prólogo Elvira Mas, la presidenta de los anticuarios gallegos: «Iniciativas culturales como esta, que suponen un gran esfuerzo, muchas veces invisible, contribuyen a dignificar la siempre compleja y casi nunca bien comprendida labor del anticuario». Varios capítulos están dedicados precisamente a la relación de estos profesionales con Sargadelos, la ausencia de marcas o la restauración de las mismas.

Entre las anécdotas que relata en el libro están desde el viaje del anticuario de Vigo Montenegro a Miami para recoger una vajilla completa que un matrimonio gallego había sacado de Cuba, «y solo la vendieron a cambio de que volviera a Galicia», hasta que Díaz Pardo -del que aparece una dedicatoria- confirmó que Carmen Polo iba a comprar algunas piezas para llevarse a Madrid «y las pagaba», matiza el gran promotor de Sargadelos