El servicio de visualización de calles de la popular web comienza a acumular las primeras anécdotas de los internautas coruñeses, que se reconocen en las imágenes
16 nov 2009 . Actualizado a las 11:38 h.Google comienza a ser una forma de entender la vida. Las posibilidades ofrecidas por los servicios de Google Earth (que permite visualizar casi todos los lugares del planeta de forma cenital) y Google Street (ofrece las imágenes de las calles de una ciudad en 360 grados) han incrementado las horas que los internautas pasan ante la pantalla de su ordenador.
Precisamente esta semana la ciudad de A Coruña se ha incorporado a la lista de ciudades paseables desde el ordenador. Los vecinos se han echado a la red para buscar los lugares más reconocidos. Y a veces ocurre que se encuentra uno mismo. Es lo que le sucedió a Alberto Aler, de 36 años. Este publicista ya estaba pendiente de la incorporación de A Coruña a este servicio de Google para reconocerse a sí mismo. Porque Alberto fotografió el propio vehículo de la web. Ocurrió hace exactamente un año, «el 12 ó 13 de noviembre» cuando paseaba por los Cantones después de comer.
Así, con el iPod en la mano retratando el vehículo, él mismo ha quedado asimilado por Google para la posteridad. «La foto la tomé hacia las tres y cuarto de la tarde, y aunque la escena es muy soleada hacía un frío otoñal», recuerda Alberto, que lamenta las prisas del encuentro con el vehículo, «porque metí medio dedo en la cámara del iPhone».
Algunos de sus amigos o conocidos también habían visto el vehículo con la cámara sobre el techo y sabían que tarde o temprano A Coruña entraría en la web desde otra perspectiva.
Una de las normas del Street View es el difuminado de rostros y matrículas. Pero, no obstante, Alberto ha descubierto alguna fisura. «Yo he visto caras sin tapar, concretamente en la confluencia de la rúa Nueva con la calle San Andrés. Allí se ve a un señor de bigotes que habla con otro, y al primero se le reconoce perfectamente», indica.
Otro caso
En el barrio de Monte Alto, concretamente en la calle Forcarey, otro vecino retratado de perfil es perfectamente identificable. Curiosamente el hombre también lleva bigote. Y una de los coches que espera en el interior de un taller se reconoce por su matrícula.
Hay muchas más curiosidades, como la distinta luz solar sobre las diferentes calles. El principal contraste se produce entre dos importantes vías. Así, mientras en una avenida de Alfonso Molina poco atestada luce un sol de mediodía, a la misma hora (virtual) en el paseo marítimo a la altura de Riazor y Orzán comienza a amanecer.
Alberto Aler tiene 36 años, es licenciado en Geografía e Historia, regenta una empresa de publicidad en el Cantón Grande (Unlimited Creative Groupe) y se reconoce un adicto a Google. «Hasta ahora utilizaba mucho la versión Earth, especialmente cuando preparaba un viaje y quería coger puntos de referencia con respecto al hotel que había reservado», señala.
Ahora, con Street View alimenta su nostalgia por los años que pasó en Palma de Mallorca. Alberto pasea así por las calles de la capital balear de forma virtual. Y habrá quien, desde la isla, entre en Google para ver a Alberto en una esquina del Cantón fotografiando a la cámara que también lo ha captado. «Me queda encontrarme de nuevo en otro sitio de A Coruña, sé que volví a ver el coche otra vez y él a mí, pero no recuerdo dónde», dice Alberto.