Tras dejar la política, Murillo se dedicó de lleno a la abogacía. En su interminable lista de clientes hay familiares de víctimas de la dictadura de Pinochet, comisarios de policía juzgados por su implicación en los GAL, narcotraficantes gallegos famosos como Laureano Oubiña, víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid, etcétera. También hay otros no menos célebres a los que se negó a defender, como el ex ministro Barrionuevo. -¿Por qué el comisario Álvarez sí y Barrionuevo no? -Tuve muchas presiones para que aceptase hacerme cargo de la defensa de José Barrionuevo, pero me resistí porque yo no acepto defender el terrorismo de Estado. Defendí al comisario Álvarez por entender que él se había limitado a cumplir órdenes superiores. Tal vez precipitadamente, pero órdenes al fin y al cabo. En ningún momento de la defensa defendimos el crimen de Estado. -También ha asumido la defensa de alcaldes acusados de corrupción, concretamente en Baleares. -Sí, me ocupo de la defensa del alcalde de Andraitx, que está imputado en 72 sumarios. Lo defiendo porque es de mi pueblo, de Zalamea de la Serena. -Los últimos datos conocidos en materia de corrupción urbanística son preocupantes, también para el PSOE. -Tiene su lógica. El poder corrompe y si hay más ayuntamientos gobernados por socialistas, se comprende que este partido sea el más afectado. Si miramos las cuantías, ganan los del PP.