Los que sostienen que el pop independiente en Galicia está viviendo su edad de oro tienen un motivo para pasarse mañana por la sala Le Club. También los que pretendan comprobar si ello es cierto, porque tanto los coruñeses Vale Tudo como el ourensano Emilio José poseen radicales argumentos para demostrar que, en efecto, los optimistas están en lo cierto.
Sí, sí, radicales, muy radicales. La propuesta que el batería Rafael Mallo y el guitarrista Óscar Vilariño hilan en Vale Tudo necesita oídos cómplices e inquietos, que tomen un papel activo en la música. Más arriesgados aún que Triángulo de Amor Bizarro (el grupo del que forman parte desde el verano), en este proyecto se inspiran en bandas como Slint, Shellac, La Jr. o Howe Gelb. Eso se traduce en una música lenta y parsimoniosa, con un pie en el post-rock y otro en el folk, y que se interpreta deshilachada y casi en susurros para que el oyente la termine en su cabeza.
Por su parte, Emilio José procede de Apeiron, una formación ourensana que deslumbró al público indie nacional con el fundamental Todo sigue intacto, en el que se advirtieron conexiones con Mus o Lali Puna. Ahora llega con un doble álbum bajo el brazo, Chorando apréndese, una obra a medio camino entre el diario sentimental y el político de un joven de una aldea ourensana que canaliza su frustración a través de irresistibles miniaturas domésticas de bossa-nova, pop y rap.
El resultado ha fascinado completamente a la crítica especializada, que lo ha comparado con Sr. Chinarro, Magnetic Fields o los Beach Boys.