La última campaña en el castro de Elviña se prolongó seis meses, frente a los dos que acostumbran a durar. Ahora mismo, los expertos analizan el ingente volumen de información recabada, hacen trabajo de laboratorio y revisan los planos de las dieciséis secciones en las que se ha dividido. «Acabamos de rematar a segunda sección», apunta Bello.
Junto a ello, el director del Museo Arqueolóxico piensa ya en distintos proyectos. La excavación de la nueva muralla no centra, no obstante, su próxima iniciativa de consolidación. «Penso más en comenzar por o excavado nos anos 40 e 50, que están nunha situación delicada», apunta.
Para ello, Xosé María Bello ultima un proyecto de protección que remitirá al Ayuntamiento, «Corren peligro de destrucción por os temporais», explica antes de recordar que «o ano pasado o Klaus tirounos a caseta da obra, nunha destas pode tirar con eses muros».
Etapas
Pendiente del desarrollo del ambicioso proyecto firmado por Gallego Jorreto, el castro de Elviña ha sido objeto de repetidas intervenciones y abandonos, de modo que alternativamente hubo etapas en las que se pusieron al descubierto las antiquísimas construcciones, con hallazgos relevantes, para dar paso a otros períodos en los que la maleza ocultaba cualquier vestigio.
Las primeras excavaciones datan de los 40, Luengo y Monteagudo trabajaron hasta el 52, y aunque en el 62 fue nombrado monumento histórico, hasta el 79 no se volvió a recuperar, de la mano de Felipe Senén. A partir del 85 volvió a caer en desgracia hasta que en el 2002 se retomaron los trabajos.