La Casa del Hombre cumplirá mañana 15 años y algunos de los módulos, ?como el del parto, la Gioconda o el penalti, conservan su tirón inicial
06 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los visitantes de la Casa del Hombre, aunque sea de manera instintiva, van haciendo su clasificación de popularidad de cada uno de los casi 200 módulos con que cuenta el museo. En ocasiones lo hacen parándose durante más tiempo ante uno de ellos, otras veces dejan clara su preferencia por la forma de disfrutar del mismo y en los últimos tiempos hasta creando un grupo en las redes sociales para reunir a todos los que han visto un determinado contenido que, curiosamente, lleva en este museo los 15 años que se cumplen mañana desde su inauguración: el de la reproducción humana, en concreto el del parto.
Claro que la elección entre uno de los módulos de divulgación científica no es tarea fácil, y menos para el primer director de la Casa del Hombre, Ramón Núñez Centella; por eso hace un tres en uno: «Mi módulo favorito son tres: El esqueleto azul (prohibido no pensar), el parto (prohibido no sentir) y la Gioconda sapiens (prohibido no soñar)». En cuanto a las razones para esta elección sostiene que cada uno de los tres «se han convertido en símbolos de esos tres mensajes conceptuales, y por otra parte tienen sus historias de concepción y elaboración harto interesantes».
Recuerda Núñez Centella que sobre la Gioconda sapiens «hay escrito un libro, pero los otros dos darían a su vez tema para una película. Son otros tantos modelos de cómo una idea museológica ha de ir adaptándose y sufriendo modificaciones en el proceso para llegar a un resultado satisfactorio». Para Ramón Núñez «son piezas que ya están en la historia de la museografía, junto a la doble hélice realizada con guías telefónicas y al modelo de ADN del gen de la telomerasa».
Ayer mismo, durante un curso que impartió en la UNED, Manuel Toharia destacaba precisamente esa forma de representar el ADN «porque si las guías telefónicas tienen mucha información, incluso sobre el uso de las mismas, también el ADN tiene muchísima información». De todos modos, Toharia indicó que uno de los módulos de la Domus que más le llamó siempre la atención es el dedicado a la población humana y apuntaba que algunos, «como el de la bicicleta», son exportables y de hecho en la Ciudad de la Ciencia de Valencia, que él dirige, «lo hemos copiado».
Esfuerzo municipal
El módulo del corazón es el que mas atrae al alcalde, Javier Losada, y lo explicaba ayer diciendo que es «por su vena médica y porque lo importante es tener el corazón en la Domus»; en esta línea, resaltaba la importancia de hacer las cosas con corazón y decía que la Casa del Hombre «se hace con todo el corazón». El alcalde destacaba asimismo el esfuerzo que en su día supuso para el Ayuntamiento conseguir la financiación necesaria.
Para el anterior alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez, «la Domus es una obra muy emblemática por todo, empezando por el arquitecto, Arata Isozaki, que nos costó mucho conseguir que aceptara y lo hizo porque era el primer museo del mundo dedicado al cuerpo humano; también era importante porque reafirmaba el liderazgo de la ciudad en la divulgación científica».
Si bien sostiene que todos los módulos «me gustan mucho», el ahora embajador cerca del Vaticano afirmaba que si tiene que escoger uno señala a la Gioconda «por su carácter simbólico, por lo que significa de universalidad hacia el exterior y hacia el interior porque no hay que tener ni límites ni fronteras»; argumentaba asimismo que en este cuadro «están representadas muchas personas, de muchas razas y de muchos caracteres».
Antes de concluir, Francisco Vázquez destacaba asimismo el módulo de la reproducción «y justo debajo hay un feto de 14 semanas donde se ve que es un ser perfectamente formado y eso lo mandé poner hace quince años».
Coincide con Vázquez Carlos Negreira: «Me gusta mucho la reconstrucción del cuadro de la Gioconda hecha a partir de miles de fotografías de personas. Me hace reflexionar sobre el valor de lo individual pero a la vez sobre la fuerza de lo colectivo. Y además pone en evidencia que con la suma de todos cualquier objetivo siempre es posible», apuntaba ayer.
Para Henrique Tello el mejor recuerdo que tiene de la Domus es la visión de «un documental sobre os océanos». Fue a verlo con sus hijos «e alucinaron, o certo é que a min sempre me gustou moito o mar».