Un genio y un estudioso del arte urbano debatieron ayer en el Fórum Metropolitano sobre su especialidad convocados por el encuentro MUAU
16 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La plaga de pintadas que indiscriminadamente ensucian las calles de A Coruña y los ayuntamientos del área metropolitana no tiene nada que ver con el arte de los grafitos. Es la primera aclaración que cualquiera que participe en los eventos que organiza el Museo Urbano de Arte Urbano (MUAU) le realizará al neófito en la materia. Un ejemplo de que las paredes ciudadanas pueden también acoger expresiones artísticas se puede contemplar hasta el 27 de junio en la Fundación Caixa Galicia. En su tercera planta se puede disfrutar de la obra de referentes internacionales en la materia como los norteamericanos Momo y Sam Basset, el brasileño Marlon de Azambuja y el parisino Eltono.
Pero el MUAU no solo vivirá de exposiciones, como ayer explicó Xulio Vázquez, coordinador del festival. La iniciativa ofrecerá durante los próximos tres meses foros de debate, talleres, un ciclo audiovisual y conciertos de artistas como Matt Elliot, James Yuill, Emilio José y el grupo Jane Joyd. La guinda de esta iniciativa pretende ser la instalación de un museo fijo del estilo que, según Xulio Vázquez, podría instalarse en el parque de Eirís «con obras que se adapten al marco natural de ese espacio».
Para abrir boca, los coruñeses podrán contemplar durante las próximas semanas las intervenciones urbanas de artistas como Momo, que creará un mural de treinta metros cuadrados en la base del Obelisco, y Faith 47, que mostrará su arte en el Barrio de las Flores. Una de las partes de la exposición que se puede contemplar en la Fundación Caixa Galicia partió de otra intervención realizada en la calle del Orzán por Eltono, titulada Blanco de España .
Coloquio
Ayer el MUAU ofreció uno de sus foros de debate, que se celebró en el Fórum Metropolitano con la presencia de Marco Marcioni, especialista en desarrollo comunitario, el niño de las pinturas, un artista granadino de grafitis, y Jesús Pedro Lorente, que ha desarrollado su actividad en las intervenciones artísticas en los barrios.
Marcioni es un viejo conocido del tejido asociativo coruñés, ya que en los noventa participó en un proyecto con los vecinos de Labañou, en el que se mostró atención al paisaje urbano. También trabajó en el barrio ferrolano de Caranza, «en donde la comunidad participó en el diseño arquitectónico de un centro cívico», recuerda. Por su parte, el niño de las pinturas es uno de los artistas más conocidos de Granada, aunque mantiene una relación de amor-odio con las autoridades de su ciudad. «Me eligieron artista del año en el 2002 y dos días después me llegaba una sanción de 900 euros», explicaba ayer sobre su actividad grafitera.