Durante este largo puente el pan en Carral no es solo un alimento común sino que es visto como un fetiche de alusiones bíblicas. La localidad coruñesa comenzó ayer su fiesta gastronómica que se ha ramificado en mil y un apartados, con carpas de exposición, hostelería y una feria medieval en la plaza del Ayuntamiento.
En Carral hay pan y también cantera para continuar con su producción en las próximas generaciones. Un gran grupo de niños irrumpió ayer al mediodía en el obradoiro dispuestos a aprender y producir para la festa, que este año alcanza la octava edición. Los había que introducían pepitas de chocolate en su interior. Y también quien no esperaba a que los mayores dieran su aprobación: el pan pasaba directamente del horno a sus estómagos previos rápidos soplidos. Precisamente los obradoiros de pan son el mayor motivo de orgullo de la organización, como señala la concejala de Comercio de Carral, Florinda Duarte: «Este ano tamén participan nenos de fora, pensamos que foi un acerto facer coincidir esta festa coa ponte das Letras Galegas». La escasa afluencia matinal quedó claramente compensada con las horas vespertinas, cuando la gente acudió en masa al centro de Carral para visitar los puestos. Pero el día grande será hoy, con la incorporación de nuevas actividades. Así, los visitantes y vecinos de Carral podrán conocer los secretos del soplado de vidrio a través de un obradoiro. Un herrero mostrará los golpes en una forja y habrá ejercicios de cetrería, donde los niños podrán entrar en contacto con aves rapaces asesorados siempre por monitores.
Pero entre puesto y obradoiro, la Festa do Pan ofrece el producto estrella en forma de bocadillo caliente elaborado con jamón serrano, tomate natural y aceite de oliva. Para hoy está prevista la lectura del pregón a cargo de la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, justo antes de la sesión vermú. Pero el punto de partida de la segunda jornada lo pondrá la misa que comenzará a las doce y media. Naturalmente será en honor de san Honorato, patrón de los panaderos.