Hace unos meses este músico abrió un estudio con el objetivo de hacer guitarras a medida. Desde 1.000 euros elabora piezas totalmente únicas con maderas nobles
14 jun 2010 . Actualizado a las 12:22 h.«Cuidadito, cuando un guitarrista te confía la guitarra. Es como si te dejase su novia o su novio», dice Fran Rodríguez. Conoce bien los dos bandos, el de guitarrista («de heavy además, que son los peores en esto», se ríe) y el de reparador de ellas. Siguiendo con el símil, si un músico encarga la elaboración de una guitarra, sería el equivalente a un parto. «Sí, sí, es un poco como tener un hijo», corresponde sin borrar la sonrisa. Pues Fran, ha hecho de eso -cuidar las supuestas parejas y engendrar los supuestos hijos- un modo de vida desde que hace dos años y medio tuvo una idea clara: convertirse en lutier.
«Empezó como un hobbie, haciendo cosas para mí y para conocidos», recuerda el artesano. «Trabajé en una tienda de instrumentos y ahí me familiaricé con el mundo de la lutheria. La inquietud fue tan grande que decidí hacer un curso en Formentera con Ekkehard Hoffmann, un especialista alemán. No hay nadie en A Coruña metido en eso y me dije: 'Voy a hacerlo'». Y aunque una decisión como esa pueda parecer arriesgada, él no lo ve así: «Fue relativamente fácil de tomar. Entre las malas experiencias laborales que tenía, las ganas de hacer algo creativo y el hecho de que me encanta este mundo, pues lo lógico era convertirlo en mi profesión».
De las paredes de su local pende el título del curso citado. También la carta de artesano de la Xunta, que lo acredita como profesional del ramo. Y veinte euros enmarcados. «Es el primer dinero que gané con el negocio», comenta orgulloso. Sobre una de sus máquinas se puede ver el cuerpo de una guitarra mítica, la Fender Telecaster, la que emplea Bruce Springsteen. «Se necesitan unos tres meses de trabajo para que todo vaya bien», comenta mientras pasa la palma de la mano sobre el contorno de la pieza.
Pero, claro, trabajo artesanal más materia prima de alta calidad, tienen un precio. «Sí, claro que cuesta. Pero, bueno, puedes tener tu guitarra desde 1.000 euros». ¿Y qué justifica ese desembolso? «Se aporta lo que quieras, las maderas que quieras, la estética que quieras, todo. Por ejemplo, las Fender se hacen en fresno y aliso, y tienen el timbre que proporcionan esas maderas. Pero hay gente que quiere la guitarra con la misma forma de Telecaster, pero con otra madera distinta. Con lo cual tienes esa guitarra que te resulta cómoda, pero con unas características diferentes».
Detallismo
La calidad de la madera es esencial en su trabajo. Y eso Fran lo examina con lupa. «Es básico. No solo llega con que la madera sea del tipo que tú quieras. Hay que tener en cuenta muchas otras cosas, como la forma de la veta, la textura, el color y el porcentaje de humedad. Es muy importante un secado natural, mucho mejor que en cámaras», detalla. «Todo influirá en la forma de hacer el instrumento y cómo responderá. Mis favoritas son la caoba y ébano».