Párking del Parrote (capítulo 1.225)

Por Laureano López

A CORUÑA

04 jul 2010 . Actualizado a las 02:14 h.

Ya no es un problema. Es un Parrote. Un Parrote largo, pues han pasado ya ocho años desde que se adjudicó a la empresa Copasa la obra de construcción de un párking en la zona más noble de la ciudad, siete desde que empezaron las prospecciones del terreno (¿quién las hizo?, ¿cómo las hizo?) y tres desde que, oh, sorpresa, se descubrió que bajo el suelo se encontraban los restos de la muralla de la ciudad del siglo XVIII. En aquellas fechas no era Enrique Losada el presidente del Puerto. Como bien dice, heredó un problema. Ahora, tiene que resolverlo. Y entra dentro de la lógica que el Ayuntamiento le ayude a resolverlo, aunque no a costa de dañar los intereses de los ciudadanos, que ya están bastante perjudicados.

Es cierto que el plan especial de la zona planteaba la posibilidad de levantar 3.000 metros cuadrados de superficie comercial, pero lo que se adjudicó fue un párking. El hallazgo del baluarte y la posterior decisión de Patrimonio (que se respete la muralla) redujo sensiblemente las posibilidades de dotación de plazas de aparcamiento. Entraba así dentro de lo previsto que la concesionaria protestara por la reducción de espacio y por lo tanto de rentabilidad.

¿Cómo resolver, entonces, el problema? La Autoridad Portuaria, que primero planteó la posibilidad de compensar a la empresa con superficie comercial en la zona, lo que no gustó en María Pita, ofrece ahora permutarlo en otro lugar de la ciudad, opción que tampoco gusta mucho, pues obligaría a ceder suelo municipal gratis. Lo cierto es que tanto Puerto como Ayuntamiento están pagando por errores del pasado.

Y lo que es peor, pagan los vecinos, que llevan 1.225 días sin poder disfrutar de una de las zonas de paseo más impresionantes de la ciudad, el tranvía turístico ha visto cercenado su recorrido, y se ha perdido un aparcamiento -que, aunque privado, suponemos que se proyectó por interés público-. Por no hablar de quienes hace ya años pagaron una o dos plazas de aparcamiento en el Parrote y hoy tienen... la nada. O de la penosa imagen que damos.

Un apunte: cuando un particular construye un inmueble y se encuentra en el subsuelo vestigios arqueológicos que le impiden, por ejemplo, hacer un garaje, nadie le compensa. ¿Por qué se hace con esta empresa? Es evidente que la Autoridad Portuaria no puede saltarse un contrato a la torera, pero quizás debería estudiar otros modelos de compensación: ¿Por qué no compensar con plazas de aparcamiento en la zona del puerto, si era el fin primigenio de la operación? Sea como sea, la Autoridad Portuaria, con la ayuda del Ayuntamiento -que si no tiene responsabilidad tampoco puede limitarse a mirar para otro lado, pues se trata de un asunto que afecta a toda la ciudad- debería llegar a un arreglo ya y pedir, también ya, responsabilidades a quien metió la pata. Porque alguien la habrá metido, ¿no?