Lorbé se rindió al mejillón

La Voz A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Cientos de personas degustaron más de mil kilos del bivalvo

02 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un año más, y van ya veinte, Lorbé rindió ayer culto a su principal fuente de ingresos, santo y seña de la localidad oleirense y el producto que ha llevado y lleva el nombre del lugar por plazas internacionales. La Fiesta del Mejillón citó a media tarde a numeroso público junto a la Casa do Pobo de Lorbé, lugar de celebración del encuentro gastronómico que año a año gana adeptos y popularidad.

El festejo, una celebración que originariamente coincidía con la festividad del 16 de julio, la Virgen del Carmen, y ahora se ha institucionalizado en agosto, contó con los vecinos más fieles, pero también captó la atención de numerosos visitantes de otras localidades que decidieron desplazarse hasta Lorbé para no perderse tan singular cita gastronómica, una ya de las clásicas en el surtido programa de comilonas de la comunidad gallega.

800 raciones a 8 euros

La comisión de fiestas tenía lista mercancía suficiente para alrededor de 800 raciones, unos 1.600 kilos aproximadamente, para servir entre los asistentes y una quincena de personas se afanaron por preparar adecuadamente al vapor los sabrosos moluscos. Regados con limón pasaron a las mesas para ser puestos a buen recaudo por el gentío que se sumó a la fiesta. Ocho potas cocieron durante toda la tarde las bandejas, de unos dos kilos cada una y que, acompañadas de pan, se distribuyeron a un precio de ocho euros.

No faltó el vino tampoco para animar la jornada fin de fiesta de Lorbé, que ayer contó, como manda la tradición, con la misa de una, la sesión vermú y que a primera hora de la tarde incorporó al programa un campeonato de motor. Hubo exhibición a cuenta de pilotos de rallies y, también, exposición de los vehículos.

La cita para dar buena cuenta de los mejillones (más de un centenar de bateas se cuentan en la cercana ría) comenzó a las seis y media de la tarde, y a medida que avanzaba la jornada se fue congregando más público a la cola. «Esto cada vez va a más y va a seguir porque el mejillón en Lorbé no se acaba», comentaba uno de los miembros de la comisión de fiestas atareado para responder con rapidez a las peticiones de los muchos que deseaban degustar el más típico de los platos de la zona. La organización, aseguraban, estaba dispuesta a continuar cociendo y sirviendo hasta la medianoche.

Para antes estaba previsto el comienzo del baile, la verbena popular que cerró los tres días de festejos de la tierra del mejillón.