Residentes en las zonas de expansión de la urbe hablan de sus virtudes y defectos
26 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El nuevo Plan General de Ordenación Municipal prevé la creación de 27.000 nuevas viviendas en los próximos años. De estas un 40% serán destinadas a la protección oficial, intentando equilibrar la política social y el desarrollo inmobiliario en la ciudad. En los últimos años ya se han creado algunos modelos basados en ese principio como las viviendas de la Fábrica de Tabacos, las torres de Someso o Novo Mesoiro, junto a otros enclaves como el grupo de viviendas situado en la ronda de Monte Alto frente a la torre de Hércules, los Pelamios o Vioño que configuran parte del más reciente parque inmobiliario de la ciudad. La Voz ha reunido a un vecino de cada una de ellas para que analice los pros y contras.
En el parque de Vioño reside Leonisi Debacker. Llegó junto a su marido e hijo hace unos meses. «Mi marido se cambiaba de trabajo y nos gustó mucho el piso con la visión al parque», recuerda. «Eso es lo mejor, el parque. Levantarte y ver todo esto es una maravilla. Además nos cerca todo: el súper, los bancos, el centro de salud...». El entusiasmo de Leonisi se desvanece, sin embargo, cuando se le inquiere por el lado negativo: «Deberían prohibir que los perros estuviesen en todo el parque porque dejan sus cacas por todas partes. Te descalzas y es un asco. Luego, sé que han robado por las noches algún coche por lo que debería estar mejor vigilada». Aún así, en una valoración de 0 a 10, le da un ocho.
Más encantamiento muestra Gerardo Quintela que califica con un 10 su inmueble, situado en la ronda de Monte Alto frente a la torre de Hércules. «Llevamos un año viviendo aquí mi novia y yo y estamos encantados -afirma-. Lo único que echo en falta quizá es que haya alguna cafetería, supermercados y tiendas, pero en el resto estoy contentísimo». ¿Qué es lo que más valora? «El entorno que es inmejorable, tienes vistas increíbles y casi no usas luz en casa», dice desde la ventana del salón de su casa en la que se ve el mar y la Torre al fondo. «Y, además, al estar protegido por la Unesco lo cuidan muchísimo. Es muy raro ver una pintada».
De todos estos nuevos núcleos poblacionales, el más importante en cuanto a número de viviendas es Novo Mesoiro. En dos de las más de 3.000 que existen en la urbanización viven los hermanos Santiago y María Luaces, otros enamorados de su nueva residencia. «Esto es, sobre todo, calidad de vida, una zona súper joven, llena de niños y con mucha vida», explica Santiago que le da un nueve. En el punto que falta coloca las líneas de buses «algo precarias» y las zonas infantiles «insuficientes para la cantidad de críos que hay».
En el resto destaca un aspecto que muchos echan en falta en sus nuevas residencias: la sensación de comunidad. «Yo era de los reacios a venirme a vivir aquí -admite Santiago-. Me crié en el Barrio de las Flores y echaba en falta a vida de bajar a la calle y estar con los vecinos. Aquí se ha recuperado totalmente».
Todo lo contrario ocurre en Someso. David Insua Pérez desconoce quiénes son sus vecinos. «Sé que hay algún estudiante viviendo por aquí, pero la verdad es que ni me entero». Se considera afortunado: «Tienes de todo con el centro comercial, y con la piscina y el gimnasio del edificio me ahorro ir a uno y lo tengo al lado de casa». Pese a tratarse de un apartamento de auténtico lujo («pago 700 euros de alquiler», indica), su puntuación es la más baja de todo el reportaje: un siete. ¿Por qué? «En mi edificio aún no hay comunidad formada, no hay servicio de limpieza, ni nada. Está todo un poco asqueroso -dice mientras pasa el dedo a un pasamanos-. Esperemos que se solucione rápido».
Viviendas de ensueño
Otros pisos de ensueño se encuentran en la zona de Los Pelamios, al lado del paseo marítimo. Anxo García, vive en uno de ellos («de alquiler, que lo que vale un piso aquí, unos 500.000 euros, es algo prohibitivo», puntualiza), Trabaja al lado, en un restaurante de su propiedad, por lo que al aparecer la oportunidad de residir allí «fue blanco y en botella». Le da un nueve: «Ahora mismo no viviría en otra zona en A Coruña que no fuera esta. Está muy cerquita del centro, tienes el paseo marítimo, la torre de Hércules para hacer deporte o pasear, playa lo tienes todo». En lo negativo, además del precio, García destaca el hecho de que no haya «nada de comercio y bancos hasta dos calles más arriba».
Por último, Mari Carmen Bello también demuestra entusiasmo por su nueva residencia, los edificios de la Fábrica de Tabacos: «Lo mejor son los parques, a mis nietos les encantan para jugar, Y claro, esto es como un segundo centro. Vienen todos los buses, está El Corte Inglés ahí al lado, no nos falta de nada». La da un diez, aunque luego recuerda sus orígenes: «Yo vengo de Eirís y claro echo en falta toda aquella familiaridad del barrio. Aquí no sabes ni quiénes son tus vecinos ni nada».