Tras cuatro años de redacción, Losada defendió ayer la necesidad de aplicar los valores del pacto cívico en todos los ámbitos de la vida municipal, incluido su gobierno
13 ene 2011 . Actualizado a las 12:03 h.Una ciudad construida en torno a los espacios públicos y los valores. Esa es la ciudad que quiere el Ayuntamiento y, como primer paso, ayer se presentó en sociedad el nuevo pacto cívico, un documento que el propio alcalde, Javier Losada, definió como «una constitución coruñesa» en la que se regulen las bases de la convivencia y el acceso de los ciudadanos a derechos básicos como la educación, la salud o la igualdad.
En un acto celebrado en la Domus, el regidor se arropó del presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, del rector José María Barja y de buena parte de su equipo de gobierno, para presentar un documento en el que se han invertido cuatro años de trabajo, con un equipo multidisciplinar liderado por el psiquiatra Fernando Márquez y en el que han tomado parte representantes de la Administración y del mundo empresarial, educativo y vecinal. Argumentando que «la ciudad de las cosas, de las infraestructuras, de los espacios públicos no sería posible sin la ciudad de los valores», Losada subrayó que A Coruña «no es ni será nunca una ciudad fast-food, de consumo rápido y con fecha de caducidad».
La presentación del nuevo documento de convivencia se abrió con la intervención de la concejala de Igualdad, Margarida Vázquez. La edila nacionalista hizo hincapié en que los valores de educación, salud o integración que se recogen en el documento «non son só palabras que finalicen no seu significado abstracto» sino que se tienen que concretar en el día a día. Vázquez presentó una campaña de difusión «que pretende tocarnos o corazón» ya que, afirmó, «non sería coherente que non contásemos cos cidadáns para a súa difusión». Todo, con un objetivo primordial: «que a crise non se leve por diante os piares nos que se asenta a sociedade do benestar».
Por su parte, el presidente de la Comisión Cívica, Fernando Márquez, defendió un documento entendido como «una casa común de valores», que bebe de la tradición de una ciudad con ocho siglos de historia pero que también incorpora otros inherentes al siglo XXI, como el de «universalidad». Márquez insistió en la necesidad de intrincar la vida en la calle con la gobernanza municipal, porque «este proyecto no es nada si no es colectivo ni comunitario».
Valores y cemento
Pero Losada recordó que, para potenciar la convivencia, también hace falta cemento, y aprovechó para recordar que los cinco grandes parques y las 20 plazas inauguradas en los últimos años servirán para «potenciar la convivencia» mientras que polideportivos, escuelas, bibliotecas y centros cívicos apuntalan la vida en los barrios. «Las dos ciudades son necesarias, una no es posible sin la otra, porque la ciudad de los espacios públicos se construye sobre la ciudad de los valores».
Pero, recordó el alcalde, «no hay salvoconductos vitalicios de derechos si al mismo tiempo no asumimos deberes» y subrayó que el pacto cívico no es sino una revisión de la Carta Puebla «que hace 800 años nos otorgaba el rango de ciudad», que ahora habla de una Coruña «educadora, integradora, participativa, habitable cívica y saludable». Porque, «aunque lo más fácil son las técnicas coercitivas, hay que recordar los conflictos que pudieron ser resueltos llevando a la práctica las indicaciones del pacto cívico», recordó Losada.