Se avanzó que debía comenzar este año, pero el ministerio lleva desde el 2008 sin dar el visto bueno
07 feb 2011 . Actualizado a las 11:36 h.La lentitud en la aprobación definitiva del Plan General es uno de los atrancos para saber cómo finalmente se resolverá la urbanización de los muelles, que se promete como la nueva fachada de la ciudad, en palabras de Joan Busquets, el director del equipo redactor del nuevo urbanismo coruñés. Aunque se llegó a avanzar que habría que «crear grupos de trabajo o task force para las grandes actuaciones, como la del puerto», ni tan siquiera hay una fecha clara para la futura enajenación, pendientes además del visto bueno de Fomento, que lleva desde junio del 2008 analizando la petición del Puerto.
El convenio firmado hasta la fecha establece que la venta de las superficies portuarias no se ejecutaría hasta que entre en servicio la dársena exterior, inicialmente prevista para el próximo año. Sin embargo, el Ayuntamiento se había mostrado dispuesto, hace año y medio, a adelantar la venta del muelle de Batería para facilitar la financiación de la obra en Langosteira, y se barajó incluso una situación similar para el de Calvo Sotelo, pero no se han producido avances. Esta operación urbanística, realizada con un claro matiz recaudatorio, permitiría por una parte alejar las mercancías peligrosas de unos muelles integrados en la malla urbana y por otra ampliar el espacio residencial de la ciudad.
Batería y Calvo Sotelo, los más céntricos, se apuntó que se destinarían a usos terciarios y que albergarían la denominada torre de la justicia, un inmueble que finalmente no será necesario en cuanto Xunta y Ayuntamiento sellen la cesión de la Fábrica de Tabacos, y otros edificios institucionales, además de un párking. Posteriormente, se uniría la enajenación del de San Diego y la estación de mercancías, incluyendo la terminal de Repsol, donde se proyecta que se construyan viviendas y los equipamientos públicos necesarios para dar servicio a esta nueva zona residencial.
En el diseño de esta actuación se había establecido, antes de que la crisis del ladrillo fuera tan fuerte, que la comercialización debería alcanzar los 200 millones de euros para que den las cuentas del puerto exterior, aunque se avanzó que es una operación que podría alcanzar los 800 millones en toda la zona. Desde distintas instancias se había apuntado que la comercialización de los primeros muelles podría comenzar este año, tras ir alargando los plazos desde el 2009, pero se matizó que se espera que cristalizase en un horizonte de cinco a seis años. Sin embargo, en el segundo mes del ejercicio no parece que haya avances en este terreno.
Además, la venta de muelles no supone solo ingresos, ya que solo la marcha de Repsol generará también un importante desembolso económico. Poco ha trascendido de las negociaciones, más allá de que existen entre la petrolera y la Autoridad Portuaria, y en su día se había presupuestado solo ese traslado en más de 250 millones de euros. El escollo principal podría estar en el porcentaje que asumirá cada parte, que por el momento nadie se ha atrevido a cifrar públicamente.