El ensayo de castigo que el colegiado concedió al Eibar en el choque de ida en tierras vascas es el gran escollo que el CRAT deberá superar el domingo a las 12 si quiere seguir soñando con un puesto en División de Honor B, la segunda categoría del rugbi nacional.
Aquellos siete puntos conseguidos por los eibarreses no solo les dan ventaja en la eliminatoria (ampliada después a diez), sino que ejemplifican el tipo de encuentro al que los del equipo de Arquitectura tendrán que hacer frente en Acea de Ama.
El rival buscará de nuevo imponer su pesada delantera y convertir el partido en un duelo trabado, minimizando las opciones de juego abierto como ya ocurrió en el choque de ida. Un planteamiento del que intentará evadirse el CRAT, mucho más interesado en dar velocidad al encuentro. Necesita puntos que hagan posible la remontada. «Buscaremos la posesión del balón y las jugadas rápidas», confirmaba ayer Jos Portos, uno de los técnicos del equipo. Asegura que los suyos «saldrán con la moral muy alta, porque tenemos claro que jugando como sabemos la remontada es posible».
Hay un argumento para la esperanza local. El Eibar amarró su ventaja en el primer tiempo del encuentro del pasado fin de semana. 40 minutos en los que el conjunto vasco hizo valer la diferencia de kilos. Sin embargo, en la segunda parte los coruñeses lograron recortar distancias superando incluso la desventaja de tener un jugador menos sobre el césped tras la expulsión de Antonio Landeira, que se perderá el duelo del domingo.
Importante merma de fuerza en el equipo. Un factor que da aún mayor importancia a la agilidad de las transiciones, minimizando las pérdidas de balones que tanto lastraron al CRAT en la ida. «Estuvimos repasando los vídeos. Allí cometimos muchos errores -reconoce Portos-, de hecho, es casi un milagro que la diferencia fuera de solo diez puntos después de no haber ganado una sola touch. El domingo habrá que corregirlo si queremos tener opciones».