«Mi suegra me ayuda en la huerta»

Elena Silveira
elena silveira CULLEREDO / LA VOZ

A CORUÑA

El regidor decano de la comarca dice que le sigue gustando la enseñanza

11 jul 2011 . Actualizado a las 11:59 h.

julio sacristán de diego alcalde de culleredo

Sabe que lo tiene que dejar. Quizás ahora, durante el verano, lo consiga, pasado el estrés de las elecciones y una vez encarrilados los cambios en el nuevo gobierno. Ese es uno de sus caballos de batalla fuera del Ayuntamiento: el tabaco. Y es curioso para una persona que, como Julio Sacristán (Valladolid, 1953) cuida su alimentación. De hecho, le encanta todo tipo de pescado y, sobre todo, las frutas y verduras que él mismo cultiva en un invernadero junto a su casa en Tarrío. Mira sus árboles y se sorprende: «Incluso tengo un avellano. ¡Si es que aquí se da de todo!».

-¿Es aquí donde desconecta?

-Esto me relaja. A veces, cuando llego a las diez de la noche, lo primero que hago es venir a ver cómo va el invernadero.

-¿Cómo se apaña para tener todo tan cuidado?

-¿Ves todas esas plantas? [señala flores ornamentales en la entrada de la casa] Mi suegra hace de jardinera y me ayuda a regar. Durante las elecciones fue ella quien cuidó del invernadero. Yo puedo dedicarle las tardes y los fines de semana.

-¿Y la cosecha da para todos?

-De sobra. Los tomates se reparten entre toda la familia y sino hacemos conserva para el invierno. Y, cuando los kiwis estén maduros, calculo que recogeremos diez cajas. Aquí crece cualquier cosa que se plante. Por eso me da una pena inmensa ver fincas abandonadas.

-Su casa está muy cerca del Concello. Irá andando, ¿no?

-De vez en cuando lo hago. La verdad es que suelo ir en coche porque casi todos los días me voy a alguna parroquia, a ver obras, a hablar con vecinos?

-De hecho, no es fácil encontrarlo en el despacho.

-Yo soy de calle no de despacho, pero hago más horas de despacho de las que quiero.

-Es que son 28 años en el despacho de la alcaldía. Y aquí sigue. ¿Su familia se alegró tanto por que renovase mandato?

-Por un lado se alegran, pero por otro? son muchos días de tensiones, de no querer hablar al llegar a casa por los problemas en el Ayuntamiento, de no llegar a tiempo para cenar o de ver a mi hijo solo a primera hora de la mañana.

-¿Ahora lo ve más?

-Más que antes, desde luego. Tiene 19 años y sigue estudiando. Por ahora no se independiza [suspira con cierto alivio].

-¿Si los resultados electorales hubiesen sido otros volvería a dar clases?

-Tantos años alejado de las aulas... tendría que prepararme.

-¡28 años después! ¿Se ve capaz de lidiar con estudiantes?

-Paco Vázquez también lo hizo ¿no? Al principio no te exigen como a los demás; poco a poco coges el ritmo.

-¿Le gustaría volver?

-Sin problema. Tendría menos responsabilidades que ahora. La enseñanza me encanta. Ahora los profesores están muy bien preparados, pero el nivel del alumnado es más complejo.

-¿El nivel es peor?

-Me refiero a que hay muchas familias desestructuradas, con problemas de alcoholismo y, en general, que no se implican con la educación de sus hijos.

-Siempre hubo casos?

-Ahora, agravados por la crisis económica.

-¿Dónde vio mayores dramas: como profesor o como alcalde?

-Como alcalde. Lo peor que viví fue un incendio en A Corveira hace casi diez años. Murió un niño y un vecino salvó a los hermanos. El vecino sufrió mucho por no poder salvarlos a todos. Él los conocía. [Se queda pensativo]

-¿Y ha pasado miedo?

-[Sacristán arquea las cejas] Me amenazaron un una pistola por clausurar una barra americana y, en otra ocasión, casi me clavan un cuchillo por un tema de unas oposiciones en las que yo ni siquiera estaba en el tribunal? Otra señora vino con un gavillo? en fin.

-¿Le compensa?

-Algunas cosas me causan disgustos, como el tema de Alvedro, que también me creó, sin necesidad, enemistades. Algunos pensaban que yo tenía más poder del que realmente tengo.

-¿Y en la corporación?

-Creo que no tengo enemigos, ni los he cultivado ni me gusta tenerlos. Prefiero perder que entrar en ciertos debates.

-¿Se vería de conselleiro?

-Pude optar a otras cosas, pero mi ambición es la política municipal, arreglar los problemas de la gente.

-¿Cuántas veces le han dicho que se afeite la barba?

-[Ríe] Tengo barba desde los 18. Una vez me la afeité y solo duré así una semana. Mi mujer ya me conoció con ella?

«Una vez me amenazaron con una pistola por clausurar una barra americana»

Julio Sacristán