En la ciudad «gruyer»

A CORUÑA

24 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Ya sabemos que en el nombre de la seguridad, y también de la austeridad, el tranvía ha podido llegar a su estación Termini. Para muchos, dejando un hueco difícil de cubrir. La eventual desaparición de este transporte de poco serviría para cubrir otros agujeros, más numerosos y más grandes conforme avanzan los días. Hubo un tiempo en el que el socavón que se nos contaba no pasaba del bache de la ronda de Nelle, pero según manifestó estos días el alcalde, y amplificaron sus concejales, no se nos decía toda la verdad. María Pita está plagada de socavones, según los datos que ofreció Carlos Negreira, que habló de un agujero mareante de millones de euros, lo que constituye toda una invitación a que su antecesor, y la ex concejala de Hacienda, expliquen qué pasó durante todos estos años en los que tanto se comentó la «excelente salud financiera» de las arcas locales.

El agujero del que habló Negreira tiene matices. Si el primer día había en la caja 8 millones, poco después la cifra crecía hasta los 49, aunque con 41 hipotecados. En fin, la ciudad es hoy una nave que, según la radiografía económica dibujada por el regidor, flota de milagro: el Ayuntamiento, dice Negreira, debe dinero de fiestas, a proveedores, a servicios de limpieza... Y la cosa no se detiene aquí: se le debe al Estado, se le debe a los afectados por el caso Relámpago, e incluso a quienes construyeron y amueblaron el Ágora, que, sugieren, puede llegar a convertirse en nuestro monte Gaiás. Solo en contingencias por pleitos la minuta llegaría a 78 millones de euros... Y Nostián, a unos 60. Otro golpe de efecto de esta semana: la edila de Hacienda anunció que se pedirá un crédito de 11 millones para poder afrontar compromisos adquiridos por el anterior gobierno. La respuesta del PSOE no se hizo esperar: si un banco, dijeron los socialistas, concede un préstamo, es porque el Ayuntamiento es cliente de fiar... Y para la líder de la oposición, Mar Barcón, citando al interventor general, los datos aportados por el anterior gobierno local «avalan la solvencia y el equilibro financiero de las cuentas municipales». ¿Quién dice la verdad?, ¿el gobierno, la oposición, ninguno, quizás ambos?...

Como el mundo sigue girando, mientras el gobierno local pone sobre la mesa nuevos agujeros (por no hablar de los que aparecen en el día a día: vean el incendio del viernes en O Portiño), otro socavón parece que se nos está pasando de largo: el agujero del Parrote, empeñado en ser, sino el más profundo, sí el más duradero...

Está claro que si los coruñeses pidieron masivamente un cambio de gobierno fue por algo, haya más o menos dinero en la caja. Pero si hay menos no es porque la mayoría de los coruñeses hayan vivido en la opulencia. El Ayuntamiento deberá, pues, esmerarse en que los vecinos no sufran este momento gruyere en el que, según sus datos, nos encontramos, buscando si es necesario dinero debajo de las piedras. Para eso, entre otras cuestiones, están los gobiernos. La transparencia en la gestión merece un aplauso, pero el espectáculo de ver cómo nuestros políticos se tiran día tras día las cuentas municipales (el dinero de todos) a la cara no nos va a sacar de pobres.

El Parrote ya no es el único socavón motivo de preocupación: el alcalde no para de encontrarse agujeros en María Pita