«Quería probar cómo era ser una rubia a lo Grace Kelly»

carolina sertal

A CORUÑA

La actriz viguesa se estrena hoy en la versión teatral de «Crimen perfecto»

01 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Después de mucho «estudiar, estudiar y estudiar» a Grace Kelly, la actriz viguesa María Castro estrena hoy Crimen perfecto, dirigida por Víctor Conde. A partir de hoy, la que fue obra maestra en la versión cinematográfica de Alfred Hitchcock se representará en el Teatro Reina Victoria, de Madrid.

-¿Cómo sienta hacer de Grace Kelly?

-Es un reto. Fue de las grandes del cine y lo difícil es emular su figura, no copiar, pero sí centrarme en sus movimientos, en los gestos, aunque siempre aportando elementos de María Castro.

-¿Cómo llegó el guion a sus manos?

-A través de Víctor Conde, con el que ya había trabajado en otro proyecto. Hizo la gira con Elena Furiase como titular, pero ella dejó el papel y decidió llamarme. Lógicamente, acepté encantada porque quería probar cómo era ser una rubia a lo Grace Kelly.

-¿Cree que podrían considerarla como la sustituta de?

-Para nada. En tal caso, se podría decir que sustituyo a Grace Kelly y solo a ella.

-¿Qué sorprenderá al espectador de «Crimen perfecto»?

-En primer lugar, que es cine clásico, cine que a todos nos gusta recordar. Pero sobre todo destacaría la parte novedosa del montaje de la escena que es giratorio ¿Sabes cuando en el cine la cámara gira para captar distintos planos? Pues en la versión teatral de Crimen perfecto lo que gira es el propio escenario. Otro de los puntos fuertes de la representación es que cuando acabamos una secuencia no bajamos de las tablas. Fuera ya de la película, entramos en los camerinos, que están en el propio escenario, y el espectador podrá trasladarse al pasado viendo cómo fue el rodaje de la película de Hitchcock en la época.

-Aparte de «La ratonera» en el 2010, ¿no tuvo un contacto anterior con el género?

-Mi debut teatral fue con La ratonera. A este nivel no tuve otras experiencias, pero no me preocupa el estreno, me siento muy cómoda encima de las tablas porque de alguna forma me recuerda a mi pasado como gimnasta. El teatro es muy parecido a la gimnasia porque hay que jugar mucho con el movimiento del cuerpo y para mí eso está chupado.

-Quizás sea una faceta por explotar.

-No lo descarto. Es un género que aporta una sensación que la televisión no puede. En la tele no sabes qué está pasando al otro lado de la pantalla, pero en el teatro siempre vas a conocer la reacción del público de primera mano.

-¿Y el ambiente fuera del escenario?

-Mejor imposible. Ensayan por y para mí y nunca vi una mala cara, y eso que Jorge Sanz y Pablo Puyol ya se saben el papel a la perfección. Además, soy la única chica dentro de la compañía y todos son más atentos conmigo.

-La niña mimada...

-Un poco sí. Todos están pendientes de mí, y no lo voy a negar, me miman bastante y yo, encantada.