Con la Copa del Mundo en el equipaje, Jordi Bargalló regresaba a su ciudad de adopción para ponerse manos a la obra. El capitán del Liceo mostraba también la Medalla de Bronce al Mérito Deportivo concedida por el Consejo Superior de Deportes. Reconocimientos adecuados a un referente del hockey sobre patines.
«Nunca son fáciles los mundiales y menos cuando se juega en San Juan y ante Argentina. En la fase de grupos se ha solventado bien, y en cuartos ha sido duro ante Italia y una odisea con Mozambique. Jugamos la final y sabíamos que si lo hacíamos bien se podía ganar. Salió todo bien», resumía.
«No me ha dado mucho tiempo a disfrutar. El entrenador ya me dice que no me relaje mucho. Me he puesto los patines y he visto que mis compañeros me pasaban por todos los lados, y sé que hay que ponerse las pilas. Lo único que te sirve las medallas y los títulos es para saber que si trabajas duro te salen las cosas y es una recompensa», explicaba. «Hay que pelear por los títulos como siempre», concluía.