A cuentagotas, el gobierno municipal va desvelando su plan de inversiones para el 2012. El primer ejercicio real de Carlos Negreira como alcalde tampoco tiene muchas sorpresas. De lo que ha trascendido hasta ahora, la única obra novedosa es la construcción del túnel que soterrará el tráfico en el Parrote, una actuación que será cofinanciada por la Xunta y a la que algunos técnicos ven más peros que ventajas, aunque el regidor defiende su necesidad para dar una nueva salida al tráfico que se relaciona con la Ciudad Vieja, Monte Alto y Adormideras.
La situación económica ha provocado un ajuste de cuentas considerable. El caudal financiero disponible, 225 millones de euros, es sensiblemente inferior al del 2011. La división en varias anualidades del proyecto del Ofimático y la caída de ingresos y transferencias provocan la reducción de las previsiones financieras municipales. Pero el verdadero nivel de ese balance lo dará la ejecución de las cuentas, uno de los caballos de batalla del PP en la oposición.
El gobierno local, ante su primer examen numérico, ha apostado por la precaución. Al margen de dos de las promesas de su programa electoral, la cobertura de espacios públicos y la eliminación de rampas y escaleras, la mayoría de las actuaciones se pueden definir como continuistas. El plan de apoyo al comercio, a expensas de conocer los pormenores, ha sido una constante en los últimos años, lo mismo que la subvención al transporte público o la instalación de juegos infantiles.
La otra diferencia, además del nivel de cumplimiento de los compromisos que se irán anunciando en los próximos días, estará en que, por primera vez en la última década, se reducirá la cuantía del dinero destinado a los altos cargos y asesores, así como también el gasto corriente del Ayuntamiento, que cae unos tres millones de euros, de los que un tercio proviene del recorte en el anterior apartado. Con ese dinero, Negreira se compromete a mantener las prestaciones sociales de la ciudad, la inversión en programas culturales y de atención a los ciudadanos. Catorce millones de euros es la cifra mágica para garantizar la calidad de los servicios asistenciales de la ciudad, que serán inspeccionados con lupa por una oposición que ha convertido la amenaza de los recortes en esas mismas prestaciones en una de sus banderas. Cada uno leerá ahora los números como mejor le convenga a su estrategia política. Los ciudadanos solo esperan que se atiendan sus demandas.
La oposición está lista para fiscalizar el gasto social, que Negreira asegura que aumentará