Decenas de personas abarrotaron el Acuario en su día de puertas abiertas
10 abr 2012 . Actualizado a las 07:02 h.«Yo quería ver al tiburón», lloraba ayer una niña al salir del Acuario, mientras que su madre tiraba de ella e intentaba consolarla diciéndole: «Sofía, hija, era imposible con tanta gente». Esta pequeña no era la única que se marchaba con ganas de pasar más tiempo en la Casa de los Peces, que ayer estuvo abarrotada durante todo el día con motivo de la celebración del día de puertas abiertas en los tres Museos Científicos Coruñeses.
Peces, focas, estrellas, erizos..., pero, sin duda, el protagonista de la jornada volvió a ser el tiburón toro Gastón. Todos los visitantes querían conocer a la estrella del Acuario y, sobre todo, los niños. «¿Dónde está Gastón?», preguntaba interesado un pequeño a su padre al entrar en la sala Nautilus, recibiendo como respuesta: «Durmiendo». «¿Y dónde está Gastona?», replicaba el menor, que volvía a obtener la misma contestación de su progenitor, a sabiendas de que el escualo coruñés todavía sigue soltero.
Un segundo más tarde aparecería el tiburón surcando las aguas de su enorme bañera, nadando en círculos y seguido tras el cristal por Miguel y Alba, dos pequeños que no se quisieron separar de él ni un solo momento, mientras sus madres comentaban: «Míralos, cómo acosan al pobre bicho. Menos mal que ya debe de estar acostumbrado a tanta gente».
También las focas fueron otros de los animales más observados y fotografiados durante el día de ayer, sobre todo a la hora de su comida, cuando las pasarelas que conducen al estanque se llenaron de curiosos que querían ver cómo se zampaban los peces de un solo bocado. La jornada fue muy intensa para los niños, pero sobre todo para los padres, que se marchaban cansados de tanta gente, tantas preguntas, tantos lloros, y tantos animales. «David, estamos en A Coruña, va a haber pececitos por todas partes», explicaba una madre a su hijo ante la negativa de este a marcharse.
Deporte y paseo
También la Domus y la Casa de las Ciencias tuvieron muchos visitantes en este día de puertas abiertas, así como la torre de Hércules, a pesar de que tiene las suyas cerradas desde enero. Decenas de personas recorrieron el empinado acceso que conduce al bimilenario faro romano, pero se quedaron con las ganas de ver su interior debido a las obras que se están realizando en su interior, y que impedirán abrirlo antes del verano.
El paseo marítimo también fue otro de los enclaves más abarrotados durante la jornada festiva de ayer, sobre todo cuando las nubes dejaron paso a un cielo despejado que permitió que el sol calentase un poco el ambiente, y que incluso alguno se animase a saltar a la arena. Mientras, en bicicleta, patines, corriendo, o simplemente caminando, decenas de coruñeses tomaron el paseo para disfrutar del último día de vacaciones de la Semana Santa.