La gran promesa de modernidad entra en vía muerta. La petición de los alcaldes de la comarca para potenciar el tren de cercanías no es más que el inicio de la senda para que el metro ligero, la herramienta que iba a articular la movilidad en todo el entorno metropolitano coruñés, se quede definitivamente en un reguero de estudios a la espera de que la bonanza económica permita disfrutar de un servicio que siempre se nos vendió como más rápido, más limpio, más económico y hasta más ecológico.
¿Y cómo se convirtió el metro ligero en pesado? Lejos queda ya la primera propuesta del Ayuntamiento coruñés. Era alcalde Francisco Vázquez cuando en 1999 intentó persuadir a la Xunta de incorporar la nueva infraestructura como eje de una nueva política de movilidad. La guerra política derivó en el aislamiento de la ciudad. Vázquez mantuvo su apuesta y aprovechó las sucesivas ampliaciones del paseo marítimo para incorporar, a modo de referente, un tranvía turístico.
El proyecto no pasó de ahí. Y el sueño del metro ligero explotó. De poco sirvieron las promesas electorales de Carlos Negreira en el 2007 y en el 2011. O el compromiso del entonces aspirante a la presidencia de la Xunta Alberto Núñez Feijoo ante una amplia representación de la sociedad civil coruñesa en el Hotel NH a finales de enero del 2008, pocos días antes de vencer en las autonómicas.
En los últimos cuatro años, las excusas han sido variadas. Hechos evidentes, como que el primer documento de trabajo no contemplaba la conexión con la comarca, se completaron con otras explicaciones más artificiales y con sucesivas prórrogas de los plazos de los diferentes estudios. Así, hasta que el estallido de la crisis ha hecho evidente que en estos momentos es inasumible el desembolso necesario para ejecutar las decenas de kilómetros de vías y las compras de los equipos necesarios para que el metro ligero empiece a funcionar.
Una vez más, la comarca coruñesa se ve perjudicada por la lentitud e ineficacia de sus políticos a la hora de desarrollar proyectos clave. El metro ligero tendrá que esperar mejor oportunidad. Como la eliminación del peaje desde Guísamo, la ampliación de Alfonso Molina o la finalización de una vez por todas de la tercera ronda, cuyo horizonte se vislumbra ya para 2014, por mucho que algunos insistan en que estará lista durante el próximo año.
El área coruñesa sufre la lentitud e ineficacia de sus políticos para ejecutar muchos proyectos clave