El mantenimiento de la ciudad y los 40 céntimos

A CORUÑA

06 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuarenta céntimos diarios por cada uno de los 250.000 coruñeses que tributan a las arcas municipales. Cien mil euros, en números redondos, es lo que el Ayuntamiento destina cada jornada, incluyendo fines de semana y festivos, al mantenimiento de A Coruña, que, dicho sea de paso, parecen insuficientes a tenor de las múltiples deficiencias en la limpieza y la conservación de la urbe que se aprecian en un simple paseo por la misma. En ese precio se incluyen las necesarias tareas de aseo público, barrenderos, jardines y demás. Pero también una importante cantidad de dinero va destinada a reponer lo que entre todos, unos por acción y otros por omisión, destruimos a diario. Y hay casos especialmente sangrantes, como el de las pintadas o el vandalismo, que van directamente asociadas a actuaciones delictivas y que, por ser de escasa cuantía, van sorteando la acción de la justicia, muchas veces con la anuencia de la propia policía. ¿Por qué? Porque sorprender a un grafitero en plena acción destrozando el patrimonio de sus vecinos con una rúbrica pretendidamente artística no motiva lo suficiente a los responsables policiales a la hora de perseguir ese delito. Solo para cubrir esos desperfectos, las arcas públicas desembolsan más de cien millones de las antiguas pesetas al año, a los que habría que sumar las aportaciones de los propietarios privados que deben elegir entre mantener las absurdas pintadas o reponer la integridad de sus inmuebles.

La hora de la coordinación. Quizá sea un buen momento para que la Junta de Seguridad Local aborde de forma conjunta un plan de actuación contra una forma de gamberrismo que perjudica la imagen de la ciudad tanto desde el punto de vista estético como del económico. Ese entendimiento entre administraciones, como se demostró en el caso de la reordenación del tráfico en Alfonso Molina, es la única manera de conseguir frenar una epidemia que va camino de convertir la ciudad en un mural de despropósitos pictóricos.

Las cifras navideñas. Una buena noticia para acabar la semana ha sido el éxito de la Cabalgata de Reyes. Decenas de miles de personas en las calles pusieron el broche a un calendario de actividades lúdicas que durante las dos últimas semanas han intentado animar al máximo la ciudad. Habrá que ver el balance en las próximas semanas y si han podido más los recortes económicos, el paro y la incierta situación o si se ha mantenido la ilusión consumista típica de las fechas navideñas. Pero lo que parece desproporcionado es el aluvión de críticas de la oposición hacia unas actividades que cuentan con un amplio respaldo social, como se ha podido ver en la participación, y también del pequeño comercio de la ciudad, que por sí solo no podría acceder a la organización de eventos de este tipo. Criticar está bien y debe servir como estímulo, pero generalizar los reproches puede servir para acabar recuperando la coletilla de «los del no».