La Marina y el PGOM

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira CRÓNICAS DESDE LA TORRE

A CORUÑA

10 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El DOG del viernes recogía la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Municipal coruñés, a expensas de la publicación definitiva del texto refundido con las correcciones marcadas desde Santiago para adecuarlo a la ley. Ese penúltimo paso coincidía en el tiempo con el inicio de las catas en la zona de acceso a Palexco para definir la obra que dará continuidad al túnel del Parrote y permitirá crear un gran bulevar en la Marina. Este proyecto ya fue objeto de un concurso público, que ganó José González Cebrián-Tello, aunque nunca pasó de la maqueta a la realidad. El alcalde, Carlos Negreira, pretende aprovechar las obras en marcha para agilizar la actuación, aunque ello suponga prolongar los trabajos durante varios meses en la principal estampa turística de la ciudad.

Pero son muchas las incógnitas pendientes en este caso. Por ejemplo, ¿cuánto costará la obra? ¿Cómo se financiará el nuevo subterráneo? ¿Cómo se reordenará el tráfico en la zona durante el tiempo que duren los trabajos, que tampoco se sabe? De momento, la idea no pasa de ser un buen deseo del equipo de gobierno, bien recibido por los vecinos y con algunas reticencias más por parte de los comerciantes, que temen el efecto de la construcción y la posible pérdida de clientes por la peatonalización. Quizá, con alguna explicación más, la propuesta podría ser debatida e incluso mejorada con las aportaciones de todos los afectados.

¿Cae la actividad municipal? El anterior alcalde, Javier Losada, popularizó una frase que era recibida con chanzas varias por la oposición del PP e incluso dentro de su partido. «Le gusta trabajar en silencio», decían sus colaboradores más cercanos cada vez que se cuestionaba la escasa trascendencia de la actividad municipal. Viendo lo ocurrido en los últimos dos plenos, donde apenas hubo un asunto en cada uno de ellos en el orden del día, o la actividad de la última semana -donde incluso se ha dado una rueda de prensa para anunciar la plantación de un árbol-, parece adecuado recordar al gobierno local aquellas críticas de antaño y hacer un poco de autocrítica, más allá del apoyo del alcalde a todas las negociaciones relativas a la fábrica de armas, el futuro del aeropuerto o la definitiva aprobación del plan general.

Sorpresa con la Diputación. Eso fue lo que sintieron en el Ayuntamiento de Culleredo al recibir una llamada del gabinete del presidente de la Diputación, Diego Calvo, para concertar una cita el Día de la Mujer en el principal bastión socialista de la comarca coruñesa. Julio Sacristán siempre cuidó al máximo las relaciones institucionales e inundó de buenas palabras a Calvo. Pero la inesperada cita aún tenía otra vuelta de tuerca. El convenio firmado correspondía al ejercicio del año pasado. ¿Por qué tanta publicidad a un acuerdo que refleja una enorme demora en el cumplimiento de las obligaciones del ente provincial?, se preguntan aún en Culleredo.

Cambio de actitud en la Cámara

Tras una primera etapa en la que la Cámara de Comercio ha mantenido una actitud silenciosa e incluso distante con los problemas de la ciudad, en el último mes el ente cameral ha entrado con fuerza en los principales asuntos de la urbe, rompiendo el tradicional pacto de no agresión que la institución mantuvo durante la anterior etapa con el gobierno local. Así, en diferentes notas de prensa, atribuidas a la totalidad de la Cámara, toda vez que aparecen sin la firma o atribución del comunicado ni al presidente, Marcelo Castro-Rial, ni al director general de la institución y primer ejecutivo, Gonzalo Ortiz, la Cámara reclama medidas rápidas para potenciar el aeropuerto o para proteger el tejido empresarial de la comarca, entre otras declaraciones. La cercanía del presidente al PP, así como el resto de cargos de designación que ocupa Gonzalo Ortiz, han generado enorme malestar en el entorno del gobierno local y entre muchos de los asociados que aún pagan su cuota de esta institución decimonónica. No entienden esos comunicados en estos momentos. Hay quien incluso intuye «intereses ocultos o alguna presión por temas personales» en esas notas de prensa.