La tercera caída del caballo de Caamaño

A CORUÑA

Lo de Fran Camaño va camino del Guinnes. La velocidad del exministro en cambiar de caballo va camino de copar todas las páginas de los manuales de supervivencia política. Tras mentir y ocultar sus cartas de forma reiterada, esta semana se descolgó de los leales a Pachi Vázquez para prometerle apoyo eterno -al menos hasta que haya otro candidato- a José Ramón Besteiro. Caamaño se ha quedado ya prácticamente solo. Llegó por aclamación y como embajador plenipotenciario del chaconismo en Galicia. Ahí cosechó fama de hombre dialogante y dispuesto a bajar a la arena de las pequeñas agrupaciones. Rodeado de los hombres fuertes de Moreda, y del propio expresidente de la Diputación, se perfilaba como aspirante a barón. De la cómoda victoria en la lucha por la dirección provincial pasó a dejarse a sus primeros incondicionales en el congreso que reeligió a Pachi. Se decantó por el ourensano en lugar de Elena Espinosa, auspiciada por todos los críticos con el aún líder de los socialistas gallegos. Esta semana, negó primero como San Pedro a Besteiro y confirmó después su abandono del pachismo. Hay apuestas a que no será la última conversión.