Bajar los proyectos del papel al suelo

A CORUÑA

01 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Será el tercer presupuesto de Carlos Negreira como alcalde. Y también el más importante. Este curso político que mañana empieza es el último en el que no habrá tensiones electorales por el medio. Toca el próximo junio cita con las urnas, los comicios europeos, que tampoco son demasiado extrapolables al ámbito local, con lo que todos los partidos tendrán la oportunidad de volcarse en exponer sus planes para la ciudadanía coruñesa y, en el caso del alcalde, ejecutar el grueso de su presupuesto y trasladar a la realidad el programa electoral con el que concurrió en el 2011.

Si el segundo ejercicio fue el del diseño de la ciudad, con la puesta en marcha de dos grandes apuestas de programación, Coruña Futura y Smart Coruña, a partir de este mes toca realizarlos y seleccionar aquellas soluciones que mejoren la ciudad de forma tangible.

Las citas empezarán de forma inmediata. Los coordinadores de Coruña Futura tendrán que presentar en las próximas semanas los proyectos seleccionados entre las trece propuestas recopiladas en su hoja de ruta. Allí hay grandes ideas, como la ciudad de la innovación, que están vinculadas a problemas del día a día: su espacio de actuación afecta a la fábrica de armas, cuyo futuro deberá clarificarse, inexcusablemente, antes del 31 de diciembre.

También será la hora de poner en marcha la que será la mayor inversión tecnológica de la ciudad: Smart Coruña. En poco tiempo estará finalizada la plataforma tecnológica de la que se extenderán los proyectos que modernizarán la gestión de numerosos servicios con una inversión directa superior a los cinco millones de euros.

El papel de la oposición. A la oposición también le toca definir sus planes inmediatos. A la fiscalización del gobierno lógica le toca añadir el esbozo de sus planes de futuro para la ciudad. Cualquier propuesta constructiva será bienvenida, más allá de las posturas partidistas y el tópico ideológico.

Al PSOE le toca resolver sus problemas de cohesión interna. El próximo fin de semana eligen a su nuevo líder gallego y todas las facciones de la agrupación coruñesa esperan verse reconocidas en el equipo del sucesor de Pachi Vázquez. Y eso es imposible. Tras la batalla gallega, y aunque algunos pretenden desbancar de forma inmediata a Fran Caamaño de la provincia, le tocará el turno al futuro candidato, o candidata, a las elecciones municipales. En el BNG, los debates internos han cesado tras la última escisión. Casi tanto como su cuota de mercado electoral. Seguirán peleando en la calle por el protagonismo perdido en las urnas y rivalizando con Esquerda Unida por encabezar el mayor número posible de pancartas. A EU le toca además resolver sus problemas de relación con su socio en las autonómicas, Anova, que cuenta con una importante implantación en A Coruña y cuyos líderes, como también en el seno de Esquerda Unida, son partidarios de concurrir por separado a las municipales.