La semana arrancó con una foto de esas que enorgullece a cualquier dirigente político. El alcalde, Carlos Negreira, recibió en el palacio municipal al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo; a la ministra de Fomento, Ana Pastor, a varios conselleiros, al presidente del Puerto y un alto número de cargos públicos para hacerse la foto. Pero el flashazo esta vez incluía compromisos financieros y no solo buenas palabras, algo que en tiempos de crisis tiene especial valor.
La ministra llegó para bendecir uno de los proyectos estelares del mandato de Negreira: el soterramiento del tráfico en la Marina, desde el Parrote hasta la altura del Hotel Atlántico, en Alférez Provisional, para generar una nueva fachada urbana y devolver a los ciudadanos un espacio público de cincuenta mil metros cuadrados que ahora está invadido por los coches y que limita la movilidad con una muralla protegida por su teórico valor artístico. El nuevo tramo, que enlazará Puerta Real con Alférez Provisional, tendrá un coste de 14 millones, de los que las arcas municipales aportarán dos y el resto la Xunta y el Ministerio de Fomento, si bien conviene recordar a los políticos que el dinero sale del bolsillo de los contribuyentes, no de las administraciones.
Un paso adelante. Conseguir fondos en medio de la crisis es un logro. La frase que encabeza esta pieza ?«menos obras es menos empleo»? va entrecomillada porque fue uno de los titulares de la primera comparecencia de Mar Barcón, la portavoz socialista, en su particular análisis del inicio del curso político. Barcón instaba al gobierno local ?con razón? a aumentar el nivel de ejecución presupuestaria. Pero a la líder socialista, como al portavoz del BNG o al de Esquerda Unida, parece que ese lema no debe aplicarse al Parrote y la Marina, obra que descalifican de forma reiterada con argumentos como su cuantía o su teórica necesidad. Siempre ha habido necesidades sociales que no han impedido acometer las obras de infraestructura en cualquier lugar. Adecentar el centro urbano y hacerlo más acogedor y vivible ?con el consentimiento de los vecinos, que están a favor? parece un argumento más de peso que abrir un agujero y tenerlo paralizado durante más de 1.300 días, como ocurrió en el 2008 con el inicio de las obras del aparcamiento en una obra que, por cierto, contó con la autorización de la propia Barcón cuando era concejala de Urbanismo y que incluía un subterráneo entre María Pita y el castillo de San Antón que, a buen seguro, contaría con menos uso y demanda que el ahora planteado.
Gestionar los plazos. El objetivo ahora ha de ser optimizar al máximo cada euro de inversión y, sobre todo, cumplir los plazos. La ciudadanía no entendería otro episodio como el del famoso agujero del Parrote, con el que el PP, entonces en la oposición, desgastó al anterior regidor, Javier Losada. Hacer una intervención precisa, cumplir los plazos y ejecutar correctamente es el nuevo desafío.