El fin del buen rollo

A CORUÑA

La política municipal coruñesa atisba un giro interesante. Tras el cambio de las últimas elecciones municipales, estaba claro que el entendimiento entre el PP, ganador en las urnas, y PSOE y BNG, desahuciados del poder con un severo correctivo en votos, era prácticamente imposible tras años de durísimos debates y enconados enfrentamientos. Por primera vez en décadas, en el salón de plenos había una cuarta fuerza, Esquerda Unida, en busca de su particular hueco en el duelo político local, volcado a la izquierda en lo ideológico, pero con la necesidad de desmarcarse de socialistas y nacionalistas para reafirmar su identidad.

El papel de César Santiso. El pasado viernes en Radio Voz, el alcalde, Carlos Negreira, sacó el hacha verbal para atizar a Esquerda Unida. Su portavoz coruñés, César Santiso, ha protagonizado en las últimas semanas algunos errores de bulto en su afán por ganar espacio en la batalla mediática. Santiso acusó al gobierno local de dar un contrato a dedo -que en realidad salió a concurso en el perfil del contratante- y de irregularidades en la protección de datos de una encuesta sobre movilidad que tampoco parece contener ninguna irregularidad. Y el regidor no quiso dejar pasar la ocasión de cuestionar al que hasta ahora había sido su mejor aliado en la oposición, con el que había transaccionado algunos acuerdos. Coincide el cambio de estrategia en María Pita con la decisión del PP gallego de combatir con fuerza las ocurrencias de AGE y su constante desafío. ¿Es el inicio de una nueva rivalidad en la política local coruñesa?

Besteiro y la «pax» socialista. Tras las primarias socialistas, llega la hora del recuento de apoyos en las agrupaciones donde hay una disputa más enconada por el liderazgo local. Son los casos de Arteixo y A Coruña, donde el respaldo unánime a Gómez Besteiro como nuevo timonel del socialismo gallego deja dos escenarios bien distintos. En el caso de Arteixo, la apuesta de su actual portavoz municipal, Martín Seco, por una tercera vía liderada entonces por el difunto Ceferino Díaz, así como su enfrentamiento con el sector más tradicional del municipio, afín a la exalcaldesa Pilar Souto, deja un partido dividido y con las fuerzas prácticamente empatadas que augura una compleja convivencia de cara al proceso de selección de candidatos para los próximos comicios municipales. En A Coruña, la situación tiene una lectura diferente. La guerra abierta tras la derrota de Javier Losada ha dado paso a un lento pero sostenido crecimiento de la facción encabezada por Mar Barcón. La última votación puso en evidencia la constante disminución de apoyos de los críticos. Barcón ya tiene una sólida mayoría en la agrupación (186 votos, frente a los menos de 80 del segundo) y le toca ahora reconstruir unos puentes que se han ido dinamitados y que generaron rivalidades que en algunos casos tienen más tintes personales que ideológicos. Cerrar las heridas internas es el primer paso para poder ser alternativa de gobierno.